*Por Angel Flores

La mayor preocupación de los riojanos en los últimos años, según distintas encuestas nacionales, indican que la economía es el principal motivo de angustia y desazón. Los bajos sueldos, la inflación y el indiscriminado aumento de precios en la canasta básica de alimentos, el incremento de la pobreza y la restricción de compras, mantienen un alto impacto en cada familia de la provincia.

 Relevamiento realizado en conjunto por las consultoras D’Alessio IROL y Berensztein

Y las expectativas prometen lo peor de cara al 2023. Un 43% de las personas relevadas dijo que la situación económica del país será “mucho peor”, un 20% consideró que será “peor”, al tiempo que un 21% dijo que la economía estará “mejor” y un 10% afirmó que estará “mucho mejor”. En tanto, un 3% no contestó, de acuerdo al relevamiento.

Pero a esto, y en la provincia de La Rioja, existen otros motivos que preocupan con el solapado silencio de los medios y de la política en general. Hablo del oficialismo y oposición, quizás, más preocupados en las próximas elecciones y sus puestos de privilegio en su afán de seguir viviendo del estado.

Mientras tanto, la inseguridad, las drogas, los muertos por accidentes de tránsito, y el incremento de suicidios entre los jóvenes, son la otra angustia que padecen miles de riojanos y sus familiares

En 14 días del mes de octubre, se suicidaron 3 jóvenes y hubo un intento de poner fin a su vida, por una joven de 17 años, que fue desbaratado por una preceptora en un colegio del interior de La Rioja. Se aclara que hay hechos que no se difunden en los medios locales.

Las cifras son escalofriantes. Aunque en los cuatro últimos meses, la decisión oficial fue no dar más números en cuanto a la cantidad de suicidios, es una realidad que La Rioja se encuentra entre las provincias con tasa de suicidio más alta del país cada 100.000 habitantes.

Según cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, en 2019 murieron por esta causa 454 jóvenes argentinos de entre 10 y 19 años. Pero los números se duplicaron hasta la fecha por múltiples factores. El deterioro dentro del ámbito familiar, la pobreza, la falta de asistencia, la pandemia, son algunos de los ítems que adhieren los especialistas.

Aunque los medios de La Rioja son escuetos en hablar del tema, creo que es hora de que el estado lo haga y accione en consecuencia según la Ley vigente.

En la Argentina, los suicidios constituyen la segunda causa de muerte en la franja de 10 a 19 años. En el grupo de 15 a 19 años, la mortalidad es más elevada, alcanzando una tasa de 12,7 suicidios
cada 100.000 habitantes, siendo la tasa en los varones 18,2 y en las mujeres 5,9.

Desde principios de la década de 1990 hasta la actualidad la mortalidad por suicidio en adolescentes se triplicó, considerando el conjunto del país, según un relevamiento e informe de UNICEF.

La Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657, sancionada en 2010, fue reglamentada en 2013 y es
un marco de referencia clave para este tema. La Ley Nº 27.130 o (Ley Nacional de Prevención del Suicidio), sancionada en 2015, tiene como objetivo la disminución de la incidencia y prevalencia del suicidio, mediante la prevención, la asistencia y la posvención, que son las acciones destinadas a trabajar con el entorno de la persona que se quitó la vida para evitar nuevos eventos.

La norma declara de interés nacional “la atención biopsicosocial, la investigación científica y epidemiológica, la capacitación profesional en la detección y atención de las personas en riesgo de suicidio y la asistencia a las familias de víctimas del suicidio”.

Esta norma agrega que, en el caso de intento de suicidio de niño, niña o adolescente, “es obligatoria la
comunicación, no denuncia, a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia o la autoridad
administrativa de protección de derechos del niño que corresponda en el ámbito provincial. De todo esto, no se hace nada.

Aida de Romero -Psicóloga-

La psicóloga sanjuanina Aida de Romero, que participó en las jornadas de prevención de suicidio dice:

-¿Por qué cree que han aumentado los suicidios?

-Siempre hubo casos de suicidio, pero no se daban a conocer. Es lo que pude ver en estos años. Antes no se hablaba de esto. Ahora, la inmediatez de las noticias es muy alta. En este caso, al usar un lugar emblemático como el Centro Cívico, lo que hizo que tuviera un gran impacto. Sin embargo, lo importante es no ver al suicidio desde lo particular, porque podemos caer en rotular a la persona que ejecuta esta conducta con problemas mentales. Es necesario contextualizar en el momento que está la sociedad. Hace treinta años, un suicidio estaba contextualizado en contextos más chicos. Hoy hay que ver lo macrosocial porque es donde ocurren situaciones determinantes para que sucedan estas cosas. Esto nos pasa a todos como sociedad.

-¿Cuáles son los motivos que pueden llevar a una persona a suicidarse?

-Es un tema complejo y es multicausal, ya se ha dicho mucho. Este es un buen momento de buscar como seguimos adelante. Y sobre todo plantearnos qué nos está pasando como sociedad. Básicamente creo que el punto radica en que falta escuchar. Los chicos no se sienten escuchados. Hay un nivel alto de juzgamiento. Esta sociedad es una gran juzgadora que no acepta lo que es diferente. Hay que dejar de poner el foco en causas externas. Es decir, tenemos que empezar a hacer un replanteo de valores. Desde dónde nos queremos parar. Hay que revisar emociones.

-¿Las redes sociales potencian estas situaciones?

-Lo que pueden hacer las redes sociales es que las noticias se conocen con más rapidez, pero no son las responsables. El tema es interno en cada una de las personas.

-¿La pandemia es una de las causas de aumento de casos?

-Seguramente es un factor clave. Se vive una época de mucha incertidumbre y la gente no sabe manejarla, no sabe qué hacer con esta situación. Esto sin dudas ha influenciado en el aumento de casos en los dos últimos años. Es una realidad además que no solo se vive acá, es en todo el mundo. Se creyó en un comienzo que íbamos a salir mejores luego de esta pandemia, pero debajo de los barbijos no hay sonrisas. Y eso es preocupante.

-¿Es posible superar esto, ponerle un freno al aumento de suicidios?

-La apuesta al cambio de emociones es fundamental. El respeto al otro, a escuchar. Esta es la palabra más importante que tenemos que tener en cuenta: “escuchar”. Por otro lado, hay que hablar de suicidio, pero en el ámbito de la familia, de la escuela, de los amigos y no desde el sensacionalismo. Además, creo que los adultos, sobre todo, tenemos que hacernos un replanteo de esta postura de juzgadores que tan negativa es para nuestros adolescentes.

Es hora de actuar y hablar del tema en La Rioja.