*Por Juan Pablo Parrilla

Analía Matzkin es una de las dos psicólogas especializadas en emergencias y catástrofes en La Rioja. Apenas la provincia empezó a trabajar contra el COVID-19, la convocaron para formar los dispositivos de salud mental en torno a la pandemia. Cada uno de esos dispositivos se ideó con un objetivo determinado: pacientes con COVID-19, sus contactos estrechos, médicos, policías. También se creó un 0-800 para la población en general. En una entrevista con EL FEDERAL, contó cómo fue su experiencia, que terminó hace tres semanas, cuando regresó a su trabajo habitual en la Dirección de Emergencia y Logística del Municipio.

– ¿Cuál es la diferencia del trabajo del psicólogo durante una emergencia?

La psicología de la emergencia se basa en que hay determinadas emociones, sensaciones, que no son síntomas, sino signos, que se vivencian por un determinado tiempo, que es normal que se den, porque hay una situación particular, como es la pandemia. Los dispositivos son de asistencia, contención y acompañamiento. En ellos se intenta no patologizar reacciones esperables.

– ¿Qué significa eso?

Te doy un ejemplo. Yo tengo que aplicar primera ayuda psicológica. Cuando tomo a una persona, no la tomo como una persona con una patología psicológica, sino como una persona que en un determinado momento le pasó algo que rompió su cotidianidad y apelo a los recursos que tiene para que vuelva a su cotidianidad. Es como el RCP para el psiquismo. Prevenimos patologías.

– ¿El objetivo, entones, es que no aparezca el síntoma?

El primer objetivo es que la persona pueda volver a su vida cotidiana lo mejor posible, y a largo plazo, que no desarrolle una psicopatología.

– ¿Qué signos son los que más se repiten entre los que tienen COVID-19?

No puedo dar detalles y es muy variable la reacción, pero lo generalizado es angustia y ansiedad, que es esperable, es lo más normal. Para eso hay una serie de técnicas que se van trabajando.

– ¿Y en la población en general?

Hay tres temores que son muy claros y que se vienen encontrando a nivel nacional: miedo a contagiarse, miedo a contagiar y miedo a morirse.

El Comité Operativo de Emergencia funciona en la Escuela de Policía.

– ¿Qué sucede cuando esos signos perduran en el tiempo?

El tiempo que duran los signos define si la persona tiene que ser derivada y pasar a un dispositivo terapéutico en lugar de uno de emergencia.

¿Los que tienen COVID-19 sienten culpa? ¿Piensan qué hicieron mal para contagiarse?

El tema es que no es una cuestión de quién tiene la culpa. Te pasa o no, te toca o no. No hay culpa. Sí hay una angustia de a quién contagié yo.

– ¿Cómo están en general los pacientes recuperados de La Rioja? ¿La mayoría volvió a su cotidianidad sin problemas?

Sí, 9 de cada 10, más o menos.

– ¿Hubo dificultades a la hora de abordar a algunos pacientes con COVID-19?

No es que todas las personas con COVID-19 tuvieron dificultades, todo estuvo dentro de lo esperable. Lo que necesitan es poder entender que esto que les pasa en un momento de crisis es esperable que les pase, a lo que se suma el seguimiento y la contención que hacemos.

Analía Marzkin

– ¿Hay algún paciente que haya rechazado la ayuda?

No, hablamos con todos. Es un momento de crisis, donde te acaban de decir que sos positivo y necesitás contención.

– ¿Trabajan también con los familiares?

Hay dispositivos para los familiares y para los hisopados, que muchas veces eran los familiares. Está todo cubierto. Pero ellos mismos nos pedían que llamemos a su mamá, a su hijo, etcétera.

– ¿Se trabaja la estigmatización?

En un momento determinado fue un tema muy marcado por la desinformación. Acá al principio los contagios fueron todos trabajadores de la salud, lo que hizo que la estigmatización fuera bastante. Y en los pacientes eso se iba notando. Por eso se armó un dispositivo en torno a eso. Después empezó a haber lineamientos de Nación, que era una cuestión de prevención.

Analía Matzkin trabaja en al Dirección de Emergencia y Logística del Municipio.

– ¿Ahora en el municipio qué estás organizando?

El municipio puso en marcha una serie de dispositivos vinculados a la pandemia. Y cada uno va a trabajar con un objetivo determinado sobre un grupo determinado de personas: para la comunidad en general, para personal de salud, bomberos, empleados municipales. Lo que se intenta es abarcar todo lo que compete al municipio.

– ¿Cómo se trabaja con los agentes de salud?

Para ellos los dispositivos tienen que ver, por ejemplo, con capacitaciones EN autocuidado emocional y primera ayuda psicológica, porque están en la primera línea y no es fácil estar ahí. Hay técnicas y herramientas que uno les brinda para que puedan manejar determinadas situaciones. La Dirección siempre tuvo capacitaciones, pero ahora están creadas o modificadas a partir del contexto.

– ¿Es para todos los trabajadores de la salud o sólo el sector público?

Nosotros ofrecemos las capacitaciones que tenemos y desde las instituciones se comunican con nosotros pidiendo algunos, ponemos la fecha y vamos.

SOBRE LA ENTREVISTADA:

Analía Matzkin es licenciada en psicología. Se formó en emergencia y catástrofe en la Universidad Nacional de Córdoba y con psicólogos de Chile. Trabaja en la Dirección de Emergencia y Logística de la capital provincial desde 2016. Es miembro de la Asociación Profesional de Salud Mental en Emergencias (APSME) y es referente provincial de la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias. Es Jefa de Trabajos Prácticos en las cátedras de Emergencias e interconsultas y Psicoterapia de la Fundación Barceló.

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