Un juzgado de Garantías de Moreno, provincia de Buenos Aires, dictó la prisión preventiva para un repartidor de comidas acusado de haber matado a golpes a un joven que le robó la bicicleta, a quien además le sustrajo las zapatillas, el 19 de septiembre en el partido bonaerense de Moreno.

La resolución de 28 páginas fue dictada por el juez de Garantías 2 del distrito, Gabriel Alberto Castro, tras el requerimiento de la fiscal Luisa Pontecorvo, para que Eduardo Medina (19) permanezca bajo prisión preventiva acusado por el «homicidio agravado por alevosía en concurso real con robo» de Javier Coria (22).

Coria murió el 26 de septiembre último en el hospital Larcade, de San Miguel, luego de siete días de agonizar debido a los politraumatismos craneoencefálicos que sufrió durante la golpiza.

La medida adoptada por el juez Castro se basó en la investigación de la fiscal Pontecorvo, quien en su requerimiento considero tener suficientes pruebas contra Medina como autor de un «ataque sorpresivo» y «a traición» que imposibilitó la defensa de la Coria.

Según la fiscalía, el acusado le dio «golpes de patadas en la cabeza» y «hasta le arrojó la bicicleta al cuerpo indefenso de la víctima», lo que provocó «el fatal desenlace con la pérdida de su vida».

Por el hecho, también había sido detenido Rodrigo Tejeda (29), el conductor de una camioneta que ayudó a Maidana a perseguir y alcanzar al Coria tras el robo, quien si bien en un principio fue indagado como partícipe necesario del homicidio, finalmente fue liberado por falta de mérito, ya que para la fiscal no hay pruebas suficientes en su contra.

El pedido de prisión preventiva de la fiscalía indica que «aprovechando la indefensión en la que quedara colocado Coria, el aquí imputado Eduardo Ezequiel Maidana desciende de la camioneta y actuando intempestivamente, asegurando su ejecución, imposibilitó con su accionar la defensa de la víctima, con clara intención de darle muerte».

«Las certeras patadas focalizadas en la zona de su cabeza, lo sumieron en un estado de inconsciencia que lo privó de ejercer defensa de tipo alguno para repeler la agresión, lesiones que provocaron el fatal desenlace con la perdida de su vida», detalló en su escrito la fiscal Pontecorvo.

Otro agravante que consideró la fiscal fue la postura de Maidana durante sus descargos de defensa, donde «incurrió en falsedades y fue mendaz en más de un dato» con el objetivo de «mejorar su situación procesal».

«Estas situaciones exponen y evidencian que el imputado hará lo posible para abstraerse de su responsabilidad en el hecho que se ventila», remarcó.

La reconstrucción de los hechos se basó en varias pruebas obtenidas a lo largo de la instrucción, entre ellas la declaración del propio acusado Maidana, quien relató lo sucedido y, al ampliar su indagatoria el 1 de octubre, dijo que está arrepentido y le pidió disculpas a la familia de la víctima, al tiempo que manifestó que reaccionó de esa manera al estar cansado de los asaltos que sufrió en los últimos meses.

De acuerdo a la reseña del hecho que consta en el expediente, el 19 de septiembre Maidana fue abordado por el delincuente que, aparentemente sin arma alguna, le robó la bicicleta y huyó.

Inmediatamente, la víctima del robo le pidió ayuda al conductor de una camioneta que circunstancialmente pasaba por el lugar para que lo llevara a perseguir «a quien le había robado».

«Al ver al sujeto que le había sustraído su bicicleta, lo alcanzaron e hicieron que caiga al piso», tras lo cual Maidana «se bajó descontrolado» y «comenzó a pegarle», estableció la fiscalía.

En su exposición ante la fiscal, el acusado dijo que luego de golpear al ladrón se «alejó del lugar e intentó arreglar la bicicleta», al tiempo que «otras personas le decían que le sacara cosas al muchacho tirado en el piso».

«’Por rata’, me decían, ’por rata, sacale algo’, yo solo le saqué las zapatillas, no vi si tenía algo más de valor (sic)», dijo Maidana, quien aseguró que «no recuerda cuando le sacó las zapatillas», «que no pensó en nada, estaba muy asustado y ni pensó en hacer la denuncia», ya que «solo quería irse a su casa y estar con su mamá», según su declaración transcripta en la acusación fiscal.

Como consecuencia de los golpes propinados por Maidana, Coria falleció de un «paro cardiorespiratorio traumático debido a una falla multiorgánica como consecuencia de un traumatismo encefalocraneano grave», siempre según el expediente.

Por su parte, el abogado penalista Hugo López Carribero, quien representa al padre del fallecido, Osvaldo Antonio Coria, dijo que ahora pedirá el traslado del Maidana a un penal bonaerense y que se fije fecha para un pronto juicio oral. «Vamos a demostrar que es un asesino y no puede estar libre», añadió.

El robo ocurrió el 19 de septiembre, alrededor de las 21, en el cruce de las calles Carriego y Aeronáutica Argentina, del barrio Lomas Verdes, de la localidad de Villa Trujui, mientras que el homicidio de Coria fue en Belisario Roldán, entre Acoyte y Equidad, del barrio 202, de la misma localidad.

Toda la secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad, cuyo video es una prueba clave del expediente.

Allí se observa que Maidana se baja de la caja de la camioneta, le da primero una trompada a Coria, luego le arroja encima la bicicleta y finalmente le aplica al menos 10 patadas en la cabeza a Coria hasta dejarlo inconsciente.