El joven escrachado es Paul Waidatt, acusado y procesado por homicidio con dolo eventual y en libertad. Pasaron 6 años de la tragedia que mató a Carlos Cordero y pasaron 13 jueces en la causa, que todavía no tiene fecha de juicio.

Seis testigos coinciden en que después del accidente, Paul Waidatt se bajó de su auto muy alterado y a los gritos empezó a repetir su nombre y a alardear con que no le podían hacer nada porque era hijo de una familia famosa en Chilecito, la segunda ciudad más grande de La Rioja. Estaba completamente borracho. Acababa a atropellar y matar a Carlos Cordero Robles luego de una mala maniobra de sobrepaso a más de 119 km/h. No se acercó a la víctima fatal ni a otro joven que resultó gravemente herido.

La familia de Carlos Cordero Robles inició desde entonces un incansable pedido de justicia. El 28 de septiembre se cumplen tres años desde que el fiscal Diego Torres Pagnussat pidió que la causa sea elevada a juicio, pero en los últimos días la hermana de la víctima denunció públicamente que no consiguen un juez que firme la resolución. De los 13 magistrados que ya pasaron por el expediente, ocho se apartaron del caso, que según la querella es considerado una “papa caliente” en los tribunales locales.

La hermana de la víctima, María Cordero, escrachó a Waidatt en pleno centro de Chilecito junto a otras dos personas en una confitería al aire libre.

Aunque Paul Waidatt está procesado por homicidio con dolo eventual, la causa quedará prescripta si en el futuro se reduce la imputación a homicidio culposo. Por ahora el acusado está libre, a pesar de que, según la familia de la víctima, está denunciado en otros expedientes también de suma gravedad: sobre el pesa una acusación por golpear y ahorcar a su pareja, lo filmaron cuando casi se pelea en una carrera de caballos, la policía encontró un elemento robado en su local de venta de artículos usados y además violó las condiciones de su libertad.

Ante ese escenario, los Cordero Robles impulsaron una campaña llamada “Un juez para Charly”, que refleja los obstáculos que puede tener el acceso a la justicia en una ciudad pequeña del interior donde “todos se conocen”.