Un episodio que comenzó en redes sociales amenaza con terminar bajo la órbita judicial y generó fuerte conmoción en la ciudad santiagueña de Tintina.
Un hombre difundió un video en el que acusa a su esposa de mantener un encuentro dentro de un vehículo con una persona a la que señala como pastor de una iglesia, en una zona montuosa de la localidad, lo que desató una ola de repercusiones públicas y obligó a la intervención de las autoridades.
Las imágenes, que se viralizaron rápidamente, provocaron sorpresa y desconcierto entre los vecinos, que no salen del asombro por la exposición del hecho y las derivaciones que tuvo el caso.
A partir de la difusión del material audiovisual, el protagonista del video realizó declaraciones en las que negó categóricamente ser pastor o estar a cargo de una congregación religiosa.
Según su versión, la situación registrada corresponde estrictamente a su vida privada y no guarda relación alguna con actividades religiosas ni institucionales, rechazando así las acusaciones que circularon tras la publicación.
La controversia, sin embargo, ya había tomado estado público y motivó la intervención del Poder Judicial de Santiago del Estero para evaluar las circunstancias del hecho.
Mientras se analizan los posiblesd alcances legales de la difusión del video y las posibles responsabilidades derivadas de la exposición pública de los involucrados, la causa avanza con hermetismo.
El caso volvió a poner en debate el uso de las redes sociales para ventilar conflictos personales y las consecuencias judiciales que pueden derivarse de ese tipo de publicaciones.
