Por Angel Flores
Villa Mazán vuelve a quedar bajo el agua y al límite de la paciencia. El desborde del río La Punta, tras las intensas lluvias registradas en la madrugada de este martes, no solo provocó inundaciones y dejó a la localidad prácticamente aislada, sino que volvió a poner en evidencia un conflicto social que se arrastra desde hace años: la falta de soluciones estructurales y el hartazgo de los vecinos.
Desde las 6 de la mañana, las autoridades dispusieron el corte del acceso principal por Ruta Provincial 60, quedando habilitado únicamente el ingreso por Ruta 10, a través de Carrizal. La lluvia acumulada, estimada entre 20 y 25 milímetros, fue suficiente para que el río creciera de forma abrupta y avanzara sobre sectores urbanos, una situación que, según los vecinos, se repite cada vez que llueve con intensidad.
En medio del escenario crítico, vecinos afectados por las crecidas del río increparon a la senadora Florencia López, reclamándole la falta de soluciones reales ante una problemática que se repite año tras año. El tenso intercambio, registrado en un video que se viralizó en redes sociales, dejó expuesto el malestar social y la ruptura entre el discurso político y la realidad cotidiana de la comunidad.
“Es la tercera vez que tengo que limpiar mi casa, no soluciono nada con un colchón”, expresó un docente damnificado, sintetizando el cansancio de quienes pierden pertenencias cada vez que el río se desborda. Los habitantes de Villa Mazán aseguraron que pidieron en reiteradas oportunidades la limpieza del cauce del río, pero que desde el municipio les respondieron que era “imposible”.
La misma suerte le pasó al concejal Julio Bufelli, que fue increpado por los vecinos en medio de empujones e insultos.
Mientras tanto, el agua vuelve a ingresar a las viviendas, los accesos quedan cortados y las promesas ya no alcanzan. Bomberos, Defensa Civil y personal municipal trabajan en la asistencia de los afectados y en el relevamiento de posibles evacuados, aunque hasta el momento no se reportaron víctimas.
El municipio de Arauco, junto a organismos provinciales, movilizó maquinaria para mitigar los efectos del temporal. Sin embargo, en Villa Mazán el reclamo va más allá de la emergencia: los vecinos sienten que el tiempo se agota, que los parches ya no sirven y que sin obras reales la historia seguirá repitiéndose.
Aislados por el agua y cansados de esperar, exigen respuestas urgentes, planificación y decisiones políticas concretas, antes de que la próxima lluvia vuelva a convertir la crecida del río en una nueva crisis social.
