En las últimas horas se conoció un nuevo informe del “ránking de intendentes” que elabora periódicamente la consultora CB, y los números dejaron un dato político que ya empezó a generar ruido en varias provincias: un mendocino quedó como el jefe comunal mejor valorado del país, mientras que en La Rioja el intendente de Capital, Armando Molina, quedó lejos del podio y en una zona que encendió alertas.

El ranking corresponde a febrero y ubica en el primer lugar al intendente de Maipú (Mendoza), Matías Stevanato, con una imagen positiva de 60,6%, contra 35,6% de desaprobación. Apenas un 3,8% respondió “no sabe/no contesta”.

Según el informe, Stevanato incluso mejoró su rendimiento respecto a diciembre de 2025, cuando registraba 58%, consolidándose como el dirigente municipal con mayor respaldo ciudadano en Argentina.

EL TOP 3 DEL PAÍS: MENDOZA, MISIONES Y FORMOSA

El podio nacional se completa con:

  • Leonardo Stelatto (Posadas), con 60,3% de aprobación
  • Jorge Jofré (Formosa), con 59,9%

En cuarto lugar aparece otro mendocino: Ulpiano Suarez, intendente de la Ciudad de Mendoza, con 58,3% de imagen positiva y 38,5% de negativa.

Los ocho intendentes mejor ubicados en el ránking.

En el cuarto lugar aparece otro jefe comunal de nuestra provincia. Es Ulpiano Suarez, intendente de Capital, quien figura con 58,3% de aprobación y solo 38,5% de desaprobación. Sus números se completan con 3,2% que eligieron la opción “no sabe/no contesta”. 

Los ocho intendentes en el medio del ránking.

El intendente peor valorado es Julio Alak, de La Plata, y sus números son prácticamente inversos a los de Stevanato: 60,1% de desaprobación y solo 36,2% de imagen positiva. Le siguen, de abajo hacia arriba, Emiliano Durand (Salta capital) y Pablo Grasso (Río Gallegos).

En ese contexto, el lugar que ocupa el intendente de Capital de La Rioja, Armando Molina, no pasó desapercibido.

En un escenario donde varios jefes comunales del país superan con comodidad el 55% de aprobación, Molina aparece sin volumen nacional y lejos de los primeros lugares, en un ranking que se convirtió en un termómetro político clave de cara a lo que viene.

En La Rioja, el dato no solo marca una comparación inevitable con otros intendentes del país, sino que también expone una realidad: la Capital riojana no logra posicionar a su jefe comunal entre los dirigentes con mayor respaldo ciudadano, algo que en términos de gestión y clima social suele traducirse en desgaste, presión interna y mayor exigencia por resultados.

Los ocho peor ubicados.

El informe de CB vuelve a mostrar una tendencia que se repite en cada medición: los intendentes con mayor imagen positiva suelen ser aquellos que logran exhibir obras visibles, orden urbano, servicios funcionando y presencia territorial, mientras que los que caen al fondo del ranking quedan asociados a reclamos por gestión, seguridad, limpieza y respuesta municipal.

Y en ese mapa nacional, La Rioja vuelve a mirar el ranking desde abajo, con el intendente de Capital, Armando Molina, lejos de los primeros lugares y con un desafío claro: revertir la percepción social en un año donde la calle está cada vez más exigente y menos paciente.