La Reforma Laboral ya tuvo media sanción, pero lejos de traer certezas, lo que dejó fue una grieta clara: la gente está partida en dos sobre si realmente servirá para generar más trabajo registrado.

Según una encuesta difundida en redes sociales, ante la pregunta “Media sanción a la Reforma Laboral, ¿creés que ayudará a generar más trabajo registrado?”, los resultados fueron ajustadísimos: el 38% respondió que sí, el 37% dijo que no, y un 25% consideró que todavía es pronto para saberlo.

El dato muestra un escenario que el Gobierno no puede ignorar: no hay una mayoría clara, la sociedad no está convencida y el debate ya salió del Congreso para instalarse en la calle. En redes, la repercusión fue inmediata y el clima se encendió con comentarios cruzados, posturas enfrentadas y un fuerte tono de desconfianza.

Entre quienes apoyaron la media sanción se repitió una idea central: “algo hay que cambiar”. Para ese sector, la reforma puede funcionar como una herramienta para que las empresas se animen a contratar, bajando trabas y costos que hoy desalientan el empleo formal. “Si no bajan el costo de contratar, nadie toma gente”, fue una de las frases más repetidas. También apareció el argumento de que la informalidad ya es enorme y que el sistema actual no está generando trabajo registrado para los jóvenes.

Del otro lado, las críticas fueron durísimas. Muchos usuarios la interpretaron como un retroceso y acusaron al oficialismo de intentar avanzar con una flexibilización encubierta. “No es reforma, es ajuste”, “quieren legalizar la precarización” y “menos derechos no es más trabajo” fueron algunos de los comentarios que circularon con más fuerza.

Pero el dato que también habla fuerte es el del 25% que eligió “es pronto para saber”. Ese porcentaje, lejos de ser neutral, refleja algo todavía más profundo: el descreimiento generalizado. En redes, ese grupo se expresó con mensajes que apuntan a la falta de confianza en la política y en las promesas repetidas. “Siempre prometen trabajo y después viene el golpe” y “hasta que no lo vea, no lo creo” sintetizaron ese ánimo social.

Senado de la Nación

En el plano político, el oficialismo celebró la media sanción como una victoria y como una señal para el sector privado. Dirigentes y referentes salieron a instalar el discurso de la “modernización”, la “competitividad” y el “incentivo al empleo”, insistiendo en que la reforma puede facilitar la creación de puestos registrados y reducir la informalidad.

Desde la oposición, en cambio, la reacción fue inmediata y con los tapones de punta. Hubo fuertes cuestionamientos y se advirtió que la reforma implica pérdida de derechos, precarización y beneficios para el empresariado. La crítica central fue que no se está discutiendo cómo generar empleo genuino, sino cómo abaratar el costo laboral.

El resultado final de la encuesta deja una conclusión incómoda para todos: no hay consenso social. La Reforma Laboral no aparece como una solución clara para la mayoría y, aunque el “sí” gane por un punto, el “no” está pegado y la desconfianza ocupa un cuarto del mapa.

Mientras en el Congreso se negocian artículos y se miden fuerzas, en la calle la discusión es más directa y más cruda: ¿esto realmente va a generar empleo registrado o va a profundizar la precarización? Por ahora, lo único seguro es que el tema está lejos de cerrarse y que la Reforma Laboral ya se convirtió en un campo de batalla social y político.