[REDACCIÓN EL FEDERAL] Niñachay suena cada Chaya como si fuera propia. En el predio, entre harina, albahaca y pogo, miles la cantan como un himno riojano. Pero la canción que hoy explota en cada show de Sergio Galleguillo no nació en La Rioja: fue compuesta en Perú, a fines de los ‘90, por William Luna, y su historia combina amor juvenil, identidad andina, una polémica por la autoría y una apropiación popular que la transformó en uno de los momentos más celebrados del carnaval riojano.
La canción fue compuesta por William Luna en el marco de sus primeras producciones como solista y lanzada como sencillo del disco Romance andino, publicado a fines de los años ‘90. El propio autor contó que inicialmente pensó el tema como una balada, pero luego decidió grabarlo como saya, el ritmo que finalmente la convirtió en un clásico de la música andina. Con el paso del tiempo, el cantautor la definió como una de sus obras más reconocidas y la comparó, por su impacto cultural, con los grandes clásicos de la música popular peruana.
El título de la canción tiene un sentido clave para entender su espíritu. “Niñachay” es una expresión en quechua que se usa de manera afectuosa y significa “mi niña” o “mi niñita”. Según explicó el propio Luna, es una palabra coloquial de su tierra, Cusco, elegida para retratar un romance juvenil e inocente. La letra combina ternura con un tono de desilusión: la historia habla de un amor joven atravesado por el dolor de la traición o la pérdida de confianza.
Mientras tanto, en La Rioja, la canción tuvo una segunda vida. En 2010, Sergio Galleguillo la grabó en su disco Febrero y desde entonces Niñachay se transformó en uno de los puntos más altos de sus recitales. Con el correr de los años, el público riojano la adoptó como propia: hoy es una de las más coreadas en cada presentación del cantante y una presencia fija en la Fiesta Nacional de la Chaya, donde funciona como disparador del canto colectivo y la euforia popular.
Los números de las plataformas digitales reflejan ese recorrido: la versión original de William Luna supera las 35 millones de reproducciones, mientras que la interpretación de Galleguillo ronda los 4 millones. Más allá de las cifras, en La Rioja la canción dejó de ser solo un clásico andino para convertirse en parte del repertorio identitario del carnaval: una pieza nacida en los Andes peruanos que terminó consagrada como himno chayero por el público riojano.
Hace unos años, Niñachay quedó envuelta en una polémica inesperada. El propio William Luna denunció públicamente que el sistema de respuesta automático de Google atribuía erróneamente la autoría de la canción al boliviano Rómulo Flores.
Luna aclaró en un posteo en Facebook que la letra y la música son de su autoría y que la obra está registrada formalmente en los organismos correspondientes. Según explicó, el error se originó por una confusión del sistema del buscador con otra canción, pero advirtió que ese tipo de datos falsos afectan los derechos de autor y la correcta atribución de las obras.
Incluso hoy en día la polémica continúa, porque en el perfil de YouTube de Sergio Galleguillo, el sistema automático de la página le atribuye el tema erróneamente al catamarqueño Luis Carlos Bazán. Es un error del que Galleguillo no tiene que ver, sino un problema del sistema.
