[REDACCIÓN EL FEDERAL] La visita de la vicepresidenta Victoria Villarruel a La Rioja para participar de la Fiesta Nacional de la Chaya generó un fuerte rechazo entre sectores libertarios locales y militantes afines al oficialismo nacional, que difundieron en redes sociales videos y mensajes de repudio en los que la acusan de “traicionar a la libertad” y de “acordar con el kirchnerismo”. 

En uno de los videos que comenzó a circular en cuentas vinculadas al espacio libertario, se la cuestiona con dureza: “No viene en nombre de la libertad, sino abrazando a los verdugos del pueblo riojano. Llegó al poder hablando de libertad, pero cuando pudo arregló con el kirchnerismo. Roma no paga traidores”. En otra pieza audiovisual difundida en redes se afirma que la vicepresidenta “tranzó con el kirchnerismo” y que su presencia en la provincia responde a “la conveniencia y el amiguismo”, en referencia a su encuentro con el gobernador Ricardo Quintela. 

Las críticas se intensificaron tras la difusión de imágenes de Villarruel junto a Quintela y otros dirigentes del peronismo riojano, entre ellos la vicegobernadora Teresita Madera y legisladores nacionales. El gesto fue leído por referentes libertarios como una señal política en un distrito gobernado por el peronismo y en medio de la fuerte tensión entre la vicepresidenta y la Casa Rosada. 

Desde el entorno libertario local interpretaron que la visita fue utilizada por el oficialismo provincial como un gesto de alto impacto político en un contexto de enfrentamiento abierto entre Quintela y el presidente Javier Milei. En ese marco, remarcaron que Villarruel no mantuvo contactos con dirigentes libertarios de la provincia, territorio que el oficialismo nacional busca disputar políticamente de la mano del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. 

La concejal capitalina Luciana de León, aliada de Patricia Bullrich, fue una de las dirigentes opositoras que cuestionó públicamente la foto de Villarruel con el gobernador. En una carta abierta difundida en redes sociales, calificó de “vergüenza y desilusión” ver a la vicepresidenta “sonreír con los responsables del atraso y la decadencia en La Rioja”, y sostuvo que esa imagen “legitima a quienes representan lo contrario a la agenda del presidente Milei”. 

Durante su paso por la provincia, Villarruel desarrolló una agenda institucional que incluyó actividades oficiales con el gobierno riojano y visitas de carácter religioso. Recorrió la Catedral y Santuario de San Nicolás de Bari y mantuvo un encuentro con el obispo Dante Braida, con quien dialogó sobre temas sociales como la ludopatía, la situación económica y proyectos debatidos en el Congreso. También participó de un momento de oración ante la tumba del beato Enrique Angelelli, en el marco del aniversario del asesinato de los Mártires Riojanos. 

En declaraciones a medios locales, la vicepresidenta defendió el carácter federal de su recorrida por las provincias y sostuvo que su objetivo es “recorrer todo el país” sin discriminar por alineamientos partidarios. Sin embargo, el gesto político de mostrarse junto a Quintela en territorio opositor volvió a profundizar las suspicacias dentro del propio espacio libertario, donde la relación entre Villarruel y el núcleo duro del Gobierno aparece cada vez más deteriorada. 

La visita a La Rioja se produjo, además, en un contexto de creciente distanciamiento entre la vicepresidenta y la conducción política del Ejecutivo nacional, con versiones en la Casa Rosada que descartan cualquier intento de recomposición del vínculo. En ese escenario, el paso de Villarruel por la Chaya dejó al descubierto no solo la tensión con el peronismo provincial, sino también las fisuras internas dentro del propio oficialismo.