El presidente de la Cámara de Diputados acusó al gobernador riojano de usar recursos públicos para fines personales y aseguró que “se le viene la noche en 2027”. La tensión política escala y anticipa un escenario electoral explosivo.

El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, lanzó una de las frases más duras desde que comenzó su enfrentamiento con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, y dejó en claro que la disputa ya no es solo política, sino también personal.

Quintela es un mono con un martillo en una cristalería”, disparó Menem, en declaraciones que rápidamente sacudieron el escenario provincial y nacional. La frase no solo marcó el nivel de confrontación, sino que profundizó una grieta que combina poder territorial, liderazgo interno y proyección hacia 2027.

El dirigente libertario fue más allá y sostuvo que el mandatario provincial “recurre a la confrontación porque ve que se le viene la noche en 2027”, instalando la idea de un ciclo político agotado en la provincia.

Acusaciones por el uso del avión oficial

Menem también apuntó directamente contra el uso de recursos del Estado. “Usa el avión de la provincia para venir a ver a Boca a Buenos Aires”, afirmó, en referencia al club Boca Juniors.

La acusación busca golpear en un punto sensible: la utilización de bienes públicos en un contexto de crisis económica y ajuste fiscal. Si bien no presentó documentación pública en ese momento, el señalamiento abre un frente delicado para la gestión provincial.

El cruce no ocurre en el vacío. La Rioja ha sido una de las provincias más críticas del Gobierno nacional, y Quintela se ha mostrado como uno de los gobernadores más confrontativos frente a la administración libertaria.

Sin embargo, el tono elegido por Menem deja en evidencia que la pelea también tiene un componente territorial: ambos representan espacios de poder en la provincia y proyectan liderazgo hacia el futuro.

En el entorno del gobernador interpretan las declaraciones como parte de una estrategia para erosionar su imagen en el propio distrito y posicionarse como alternativa política.

Aunque faltan casi dos años para las próximas elecciones ejecutivas, el clima político empieza a tomar temperatura. Las declaraciones de Menem no solo endurecen el discurso, sino que anticipan una campaña que promete ser áspera.

La pregunta que queda flotando es si la confrontación seguirá escalando o si alguno de los dos buscará bajar el tono. Por ahora, el escenario indica lo contrario.