Un episodio de violencia intrafamiliar ocurrido este miércoles al mediodía en la ciudad de Chilecito volvió a poner en foco la falta de herramientas y profesionales para abordar situaciones de salud mental en la región.
El hecho se registró alrededor de las 12:30 en una vivienda del barrio Independencia. Según informaron fuentes policiales, una mujer de 45 años denunció ante efectivos de la Comisaría Primera de Chilecito que había sido agredida físicamente por su hijo de 15 años durante una discusión dentro del domicilio.
De acuerdo con los primeros datos del caso, el adolescente atraviesa un proceso de desestabilización clínica vinculado a un cuadro de salud mental. Tras la intervención inicial en el lugar, personal del Servicio de Emergencias 107 trasladó a la mujer al Hospital Eleazar Herrera Motta para su evaluación médica.
En paralelo, también intervino personal de la Unidad Especial de Asuntos de Menores, Mujer y Familia. El menor fue retirado del domicilio y trasladado a esa dependencia mientras se notificaba formalmente la situación al Consejo Departamental de Niñez y Adolescencia de Chilecito.
Desde el hospital informaron que la mujer fue atendida de inmediato. Los médicos le realizaron estudios de laboratorio y una ecografía para descartar lesiones internas. Finalmente, los resultados no evidenciaron daños de gravedad, por lo que recibió el alta médica horas más tarde.
Tras tomar conocimiento del caso, la titular del organismo de niñez, Anabella Oviedo, dispuso que el adolescente quede de manera provisoria bajo el cuidado de su padre. Además, ambas partes fueron citadas para una entrevista institucional prevista para este jueves, en el marco de una intervención orientada a evaluar la situación familiar.
Un problema más profundo
El episodio vuelve a evidenciar una problemática creciente: la falta de dispositivos adecuados para abordar crisis de salud mental en ciudades del interior como Chilecito.
Especialistas advierten que muchos casos llegan a instancias policiales o hospitalarias porque no existen guardias especializadas, equipos interdisciplinarios permanentes ni redes de contención suficientes para acompañar a las familias que atraviesan este tipo de situaciones.
La ausencia de atención temprana y seguimiento profesional adecuado suele derivar en episodios críticos dentro del ámbito doméstico, que terminan resolviéndose en ámbitos que no siempre están preparados para contener crisis de salud mental.
