Artesanos y emprendedores expresaron su preocupación y malestar ante nuevas exigencias administrativas impuestas por la Municipalidad de La Rioja para poder continuar vendiendo sus productos en espacios públicos de la Capital.

Según pudo conocer El Federal, en las últimas horas varios feriantes recibieron una notificación de la Subsecretaría de Desarrollo Sostenible e Innovación en la que se los convoca a una reunión obligatoria y se les solicita presentar una serie de documentos y trámites para regularizar su situación.

Entre los requisitos exigidos figuran: fotocopia del DNI, constancia de inscripción en ARCA, constancia de inscripción en DGIP y DGCI, inscripción en Habilitaciones Comerciales, además de fotocopia de carnet sanitario y carnet de manipulación de alimentos.

La convocatoria establece que los emprendedores deben presentarse los días 16 y 18 de marzo en la Sala de Situaciones de la Municipalidad, ubicada en la intersección de Santa Fe y Copiapó, en distintos horarios.

“Nos tratan como si fuéramos un comercio”

Uno de los reclamos centrales de los feriantes es que las exigencias los obligarían a inscribirse como monotributistas y cumplir con requisitos similares a los de un comercio formal, algo que consideran desproporcionado para la actividad artesanal.

“Somos artesanos y emprendedores. A veces se vende y muchas veces no. Nos piden carnet sanitario y monotributo incluso para vender tejidos o artesanías”, explicó a El Federal

La mujer sostuvo además que muchos de los vendedores trabajan de manera informal para sostener su economía familiar y que las nuevas exigencias podrían dejarlos fuera de la feria.

“Me maté produciendo para vender en Pascuas y ahora nos dicen que ya no podremos venir. Así no nos conviene seguir”, expresó con desilusión.

Temor a tasas e impuestos

Otro de los puntos que genera preocupación es la posibilidad de que, tras la regularización exigida por el municipio, los artesanos deban comenzar a pagar tasas municipales.

Los feriantes aseguran que la medida alcanzaría no solo a quienes trabajan en la plaza principal, sino también a vendedores de otras ferias y espacios públicos, como parques, plazas y la Feria del Productor.

Impacto en la economía popular

El reclamo pone nuevamente en debate el equilibrio entre la regulación del espacio público y la realidad de la economía popular.

Para muchos artesanos, la venta en ferias es una actividad complementaria que les permite generar ingresos en un contexto económico complejo. Sin embargo, advierten que si se les exige cumplir con los mismos requisitos que un comercio formal, gran parte de ellos quedará fuera del sistema.

Mientras tanto, los emprendedores aguardan la reunión convocada por el municipio con la expectativa de obtener respuestas y, sobre todo, alguna flexibilización que les permita continuar trabajando.

“No es justo. Muchos vamos a terminar abandonando”, lamentó una de las feriantes.