En el marco del 50° aniversario del Golpe Cívico-Militar del 24 de marzo de 1976, el Gobierno de La Rioja utilizó la conmemoración para marcar con claridad su posicionamiento político frente al escenario nacional. Con un discurso centrado en la defensa de la memoria, la verdad y la justicia, la administración provincial cuestionó abiertamente al Gobierno nacional por lo que considera un avance de posturas negacionistas.
Desde la Secretaría de Derechos Humanos, el mensaje no se limitó a una evocación histórica, sino que se proyectó como una señal política en medio de la creciente tensión entre la Provincia y la Nación. El secretario Delfor “Pocho” Brizuela fue directo al referirse al contexto actual: acusó al Gobierno nacional de “negar” los crímenes de la dictadura y de intentar reinstalar discursos que, según afirmó, ya fueron rechazados por la sociedad argentina.
“La gravedad no es solo la negación, sino la reivindicación de la dictadura”, sostuvo Brizuela, en una de las definiciones más contundentes del posicionamiento oficial riojano.
El funcionario también rechazó de plano la llamada “teoría de los dos demonios”, al remarcar que en la Argentina existió “un Estado terrorista que ejerció violencia sistemática contra su propio pueblo”, con responsabilidad directa de las Fuerzas Armadas y el acompañamiento de sectores civiles.
En ese sentido, el Gobierno provincial buscó vincular el pasado con el presente, planteando que el modelo económico implementado durante la dictadura dejó secuelas estructurales que, según advierten, encuentran ecos en la actualidad. En esa línea, Brizuela también reclamó por “una Argentina con pan, techo y trabajo”, en un mensaje que suma un componente social al posicionamiento político.
Lejos de un acto meramente conmemorativo, la lectura oficial del 24 de marzo se inscribe así en una disputa más amplia: la defensa de una agenda de derechos humanos frente a lo que consideran un retroceso impulsado desde el poder central.
Además, el Gobierno riojano volvió a respaldar los juicios por delitos de lesa humanidad, reivindicó a los 30.000 desaparecidos y exigió el fin del pacto de silencio de los represores para avanzar en la reconstrucción de la verdad.
Agenda y territorio
En paralelo al posicionamiento político, la Provincia desplegó una agenda de actividades durante todo el mes de marzo, con señalizaciones en sitios vinculados al terrorismo de Estado, vigilias, actos institucionales y espacios de reflexión.
Estas acciones no solo apuntan a sostener la memoria colectiva, sino también a consolidar una política pública activa en derechos humanos, en un contexto donde la fecha vuelve a adquirir centralidad en la discusión política nacional.
Fuente: Nueva Rioja
