Un argentino promedio percibe ingresos mensuales por US$671, pero esa cifra esconde una fuerte desigualdad entre provincias. Un informe de la consultora Focus Market revela que el lugar donde se vive determina el acceso a bienes básicos y marca diferencias concretas en la calidad de vida. En ese mapa, La Rioja aparece entre los distritos con menores ingresos del país.
“El ingreso total individual refleja la totalidad de los recursos económicos que percibe una persona, independientemente de su origen”, explicó el director de la consultora, Damián Di Pace, quien advirtió que estas diferencias “determinan el acceso a la salud, la educación, la vivienda y la alimentación, configurando realidades muy distintas según el lugar donde se nació o se vive”.
Aunque Argentina se ubica a nivel regional por encima de Bolivia (US$607,81), Paraguay (US$598,40) y Brasil (US$620), aún está lejos de Uruguay (US$1.273) y Chile (US$1.518). Sin embargo, el promedio nacional pierde peso cuando se analiza la situación interna, donde la dispersión entre provincias es marcada.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires encabeza el ranking con un ingreso per cápita familiar de US$762,34. En el extremo opuesto, el norte argentino muestra los valores más bajos: La Rioja registra apenas US$247,20, seguida por Chaco con US$255,74 y Formosa con US$266,65. Es decir, los ingresos riojanos se ubican muy por debajo del promedio nacional y a más de tres veces de la capital del país.
La brecha se vuelve aún más evidente al analizar el ingreso diario. Mientras en CABA se perciben US$25,41 por día, en La Rioja el ingreso alcanza solo US$8,24 diarios. Esto significa que un riojano promedio dispone de menos de un tercio del dinero que tiene un habitante de la capital para afrontar gastos cotidianos.
Esa diferencia impacta directamente en el consumo. Según el informe, en provincias con menores ingresos, un día de trabajo apenas alcanza para medio kilo de carne o cinco empanadas. En cambio, en los distritos con mayor poder adquisitivo, el mismo día laboral permite comprar hasta un kilo y tres cuartos de bifes o catorce empanadas. La Rioja se ubica entre las provincias donde el salario diario tiene menor capacidad de compra.
Otro dato que agrava el escenario es la informalidad laboral. El estudio indica que la brecha entre trabajadores formales e informales ronda el 42% en La Rioja, lo que implica que una parte importante de la población percibe ingresos aún más bajos y sin acceso a derechos laborales básicos.
“Reducir la informalidad laboral es una de las palancas más poderosas disponibles”, sostuvo Di Pace. Según el economista, la formalización no solo mejora el ingreso inmediato, sino que también amplía el acceso al crédito, la seguridad social y mejores condiciones de desarrollo.
El informe concluye que, mientras existan diferencias de hasta tres a uno en los ingresos diarios entre provincias, cualquier recuperación económica será parcial. En ese contexto, La Rioja queda posicionada entre los distritos con menor poder adquisitivo del país, donde el lugar de residencia continúa siendo un factor determinante para el bienestar económico.
