[REDACCIÓN EL FEDERAL] Fuentes policiales informaron que un alumno de 17 años del Colegio Provincial N° 1 fue denunciado por una presunta amenaza luego de enviar un mensaje en un grupo de WhatsApp en el que escribió: “te estoy apuntando”.

El hecho ocurrió el martes por la mañana y generó un fuerte despliegue policial dentro del establecimiento. Siempre según fuentes policiales, al ser abordado por las autoridades escolares y los efectivos, el adolescente entregó una pistola de plástico, confirmándose luego que se trataba de un arma de juguete.

La jueza de Familia N°4, Yvana Alarcón Rearte, confirmó en diálogo con Medios Rioja que el caso derivó en la apertura de un proceso penal juvenil y en la imposición de una serie de medidas al estudiante.

“Lo fundamental es que se entiendan las consecuencias que tienen estos actos”, sostuvo la magistrada, al tiempo que remarcó que la amenaza estuvo acompañada por el uso de redes sociales, un elemento que —según explicó— hoy atraviesa muchos de los conflictos entre adolescentes.

Entre las medidas dispuestas, el joven deberá:

  • Mantener conducta intachable durante todo el año en el ámbito escolar, social y deportivo
  • Cumplir con trabajos educativos dentro del establecimiento
  • Abstenerse del consumo de alcohol y estupefacientes
  • Presentar controles médicos acreditados en el expediente

Además, la jueza confirmó que se mantuvieron reuniones con la tutora del menor y que se busca un abordaje integral del caso.

De acuerdo a fuentes policiales, la situación se conoció tras una alerta que indicaba que un alumno de quinto año había realizado una amenaza con un arma de fuego dentro de un grupo interno de WhatsApp.

La intervención fue inmediata: autoridades del colegio, efectivos policiales y personal de Asuntos Juveniles trabajaron en el lugar, donde se procedió al secuestro del celular del adolescente y de la réplica del arma, con intervención de Criminalística.

El caso abrió un fuerte debate en la comunidad educativa: ¿alcanzan las medidas impuestas o debería evaluarse una sanción más severa, como la expulsión?

Desde la Justicia, el enfoque apunta a la responsabilidad y la corrección de la conducta, más que a una sanción punitiva extrema. “Los tiempos no son los mismos de hace diez años, ha cambiado todo, principalmente con el uso de las tecnologías”, explicó Alarcón Rearte.

Sin embargo, la discusión quedó instalada: en un contexto donde las amenazas, incluso en tono de broma, generan preocupación, la línea entre una conducta sancionable y una situación de riesgo real vuelve a quedar en el centro del debate.