Mientras miles de riojanos transitan diariamente por veredas y espacios públicos de la Capital, dos tapas de cloacas en evidente estado de abandono se han convertido en verdaderas trampas mortales para peatones, deportistas, niños y adultos mayores. La situación fue denunciada por vecinos que aseguran haber realizado reclamos sin obtener respuestas.
Una de las denuncias apunta a una tapa de cloaca ubicada frente a la concesionaria Jalil y las instalaciones de Fate. Según el testimonio recibido por El Federal, el problema lleva cerca de dos años sin solución.
Lo más grave, afirman los vecinos, es que el sector carece de cualquier tipo de señalización preventiva. Durante la noche, la abertura se vuelve prácticamente invisible para quienes circulan por la zona, convirtiéndose en un riesgo permanente para peatones y ciclistas.
“Es una trampa. De noche cualquiera puede caer”, sostuvo el denunciante, quien remarcó que por el lugar transitan diariamente numerosas personas que realizan actividades deportivas acompañadas por niños y mascotas.
Otra amenaza frente al Hospital de la Madre y el Niño
La segunda situación denunciada se encuentra en una vereda ubicada en la esquina del Hospital de la Madre y el Niño. Allí, una tapa estaría mal colocada y con movimiento, generando el peligro de que pueda ceder bajo el peso de una persona.
Vecinos señalaron que basta con pisarla para advertir que se encuentra floja y que representa un serio riesgo de caída, especialmente para personas mayores, embarazadas o niños.
Según el denunciante, los reclamos habrían sido realizados ante Aguas Riojanas, pero hasta el momento no se habrían ejecutado trabajos de reparación ni medidas preventivas para resguardar a quienes circulan por ambos sectores.
La preocupación crece porque no se trata de lugares aislados, sino de puntos altamente transitados de la ciudad, donde una caída podría provocar lesiones de gravedad.
“Ojalá no esperen una tragedia”
La indignación vecinal se hizo sentir con fuerza al recordar antecedentes fatales relacionados con infraestructura urbana en mal estado.
“Ojalá no pase una desgracia. No aprenden que por culpa de estas situaciones ya murió una persona”, expresó el lector que acercó la denuncia a este medio.
Mientras pasan los días y los reclamos parecen perderse en la burocracia, las peligrosas tapas continúan allí, expuestas, sin protección y esperando que alguien intervenga antes de que ocurra lo peor.
La pregunta que se hacen los vecinos es simple: ¿las autoridades actuarán ahora o recién después de un accidente?
