[REDACCIÓN EL FEDERAL] La ola de robos de motocicletas no se detiene en La Rioja capital y ya no distingue víctimas. Esta vez, el periodista Hugo Cáceres fue blanco de los delincuentes, en un hecho ocurrido el pasado 22 de junio, alrededor de las 10:30 de la mañana, en el barrio Carlos Menem J, detrás del barrio Municipal, sobre calle Silvio Oltra.

En diálogo con EL FEDERAL ONLINE, Cáceres relató que los ladrones actuaron en cuestión de minutos. “Abro el portón. Saco la moto. Cierro el portón. Busco unos guantes. Me pongo la campera y un gorro porque hacía frío. Salgo con el casco y la moto no estaba. Tardé de 5 a 10 minutos en salir”, explicó con indignación.

Se trata de un nuevo caso dentro de una creciente ola delictiva que mantiene en alerta a las fuerzas de seguridad de la provincia. Como informó este medio en días pasados, fuentes policiales estiman que se están robando entre dos y cinco motocicletas por día en distintos puntos de la ciudad.

Los delincuentes utilizan distintas metodologías: algunos roban motos para cometer otros ilícitos, tras cambiar la patente o adulterar números de chasis o motor. Otros las esconden “con poncho”, es decir, las cubren con yuyos o bolsas en baldíos, hasta que “se enfríe la cosa” y puedan desarmarlas o venderlas. Hay un circuito ilegal de compra y venta de repuestos y motores, en el que los precios son más accesibles que en el mercado formal, lo que incentiva el delito.

Mientras haya demanda, va a haber alguien que quiera salir a robar”, sostuvo una fuente de alto rango dentro de la Policía.

El caso de Cáceres se suma a otros de alta repercusión, como el denunciado por una enfermera que fue asaltada mientras iba en moto al trabajo en el barrio Loteo San Andrés, o el robo en una concesionaria, de donde sustrajeron dos motos el fin de semana pasado.

A pesar del creciente número de denuncias, los controles municipales son esporádicos, mal ubicados y poco eficaces. El último domingo, por ejemplo, se realizó un control vehicular en avenida de circunvalación, pero muchos motociclistas escapaban de contramano sin que nadie pudiera interceptarlos. Testigos aseguran que si se hubieran apostado agentes en la rotonda del Tiburón, habrían podido frenar a varios vehículos sospechosos.