Por debajo del promedio nacional, la provincia aparece entre las más afectadas por el deterioro de la red vial. Más del 60% de los kilómetros evaluados presentan condiciones regulares o malas, con impacto directo en la seguridad vial y la producción.

[REDACCIÓN EL FEDERAL] Un informe técnico elaborado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) encendió una nueva señal de alerta sobre el estado de las rutas nacionales en todo el país. En La Rioja, apenas el 34% de los kilómetros evaluados se encuentran en buen estado, mientras que el 66% restante presenta condiciones regulares o malas. El reporte no incluyó estadísticas de años anteriores para hacer comparaciones.

Los datos surgen de la evaluación del Índice de Estado (IE) de los pavimentos, una medición oficial utilizada por la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) que clasifica las rutas según su nivel de deterioro. En el caso riojano, el informe muestra que la mayor parte de la red nacional que atraviesa la provincia ya evidencia un desgaste avanzado, con tramos que requieren mantenimiento estructural y no solo reparaciones superficiales.

De acuerdo con el cuadro comparativo provincia por provincia, La Rioja se ubica entre los distritos con menor proporción de rutas nacionales en buen estado, muy por debajo del promedio a nivel país, que ronda el 47%. Solo provincias como Formosa, Corrientes o Jujuy presentan indicadores similares o peores, mientras que distritos como Río Negro, Chubut o Misiones superan ampliamente el 60% de rutas en buen estado.

En números concretos, sobre 1.893 kilómetros de rutas nacionales evaluadas en La Rioja (el 90% del total de la red), solo 585 kilómetros fueron calificados como “buenos”, mientras que el resto se reparte entre estado regular y malo. En el último año solo hubo trabajos concretos de mantenimiento sobre la calzada sobre la ruta 38, más allá de los trabajos que sí se realizaron frente a la coyuntura climática. Según los autores del reporte, esta situación impacta directamente en los costos de transporte, la seguridad vial y la conectividad de la provincia.

El informe de FEPEVINA advierte que el deterioro vial no es un fenómeno aislado, sino el resultado de un proceso de desfinanciamiento sostenido de la Dirección Nacional de Vialidad. A nivel país, entre el 65% y el 70% de la red vial nacional estaría hoy en condiciones regulares o malas, aunque las mediciones oficiales solo cubren parcialmente el total de kilómetros.

Según el documento, desde 2023 se redujo de forma drástica la inversión en mantenimiento, se paralizaron contratos de rehabilitación y se registró una fuerte subejecución de fondos que, por ley, deberían destinarse a rutas a través del Impuesto a los Combustibles. En paralelo, más de 800 trabajadores técnicos de Vialidad Nacional fueron desvinculados, debilitando la capacidad operativa del organismo.

Fuentes libertarias explicaron a EL FEDERAL que para el oficialismo nacional el problema es mucho más anterior y viene de décadas de desfinanciamiento. Según dijeron, en el caso concreto de La Rioja solo hubo dos proyectos grandes en dos décadas, uno para la ruta 40, en la Cuesta de Miranda, y un Convenio de Reparación y Mantenimiento que se hizo entre Los Colorados y Chilecito, pero que no se terminó.

Por otra parte, desde Vialidad Nacional en la provincia describieron los trabajos que vienen realizando actualmente. “Estamos en emergencia desde el 15 de diciembre. Se ha despejado la ruta 40 en Guandacol, Cuesta de Mirana y Pituil, en la ruta 40, y en la ruta 76, en Talampaya. Se limpiaron alcantarillas y ahora estamos cortando el pasto en ruta 74, entre Nonogasta y Vichigasta, y en la autovía Chilecito- Nonogasta, además de despeje del badén en el río La Punta, en la ruta 60, en Villa Mazán”, explicaron. Y agregaron: “Apenas logremos salir de la emergencia y vuelva la mayoría de gente de vacaciones, empezaríamos el corte de pasto en ruta hacia Catamarca y hacia Patquia”.

En paralelo al deterioro de la red vial nacional, el Gobierno de Javier Milei avanza con un esquema de privatización de rutas, presionando a las empresas adjudicatarias de los primeros tramos para que asuman de inmediato el control de los corredores. A través de Vialidad Nacional, el Ejecutivo intimó a las constructoras a firmar los contratos y comenzar las obras, bajo advertencia de perder las concesiones si no cumplen los plazos fijados.

El objetivo oficial es mostrar cuanto antes avances concretos del nuevo modelo y destrabar una nueva etapa de licitaciones. Las concesiones, que se extenderán hasta 2046, implican el regreso del cobro de peajes y un esquema de obras iniciales, aunque con fuerte respaldo financiero del Estado: el Ministerio de Economía prometió créditos a través del BICE para cubrir hasta el 70% de las inversiones.

Mientras tanto, el sistema habilita a las concesionarias a desarrollar negocios complementarios sobre las rutas —desde estaciones de servicio hasta centros comerciales— y prevé renegociaciones si se altera la ecuación económica.

Como se trata de un modelo que prioriza los corredores más rentables, no está claro qué ocurrirá con provincias como La Rioja, donde la mayoría de las rutas nacionales ya se encuentra en estado regular o malo, y el costo de reparación futura será mayor al de mantenimiento.