El avance de la venta de ropa por kilo genera fuerte preocupación en el comercio local. En Chamical, comerciantes denuncian habilitaciones irregulares y apuntan contra el municipio. El fenómeno crece en La Rioja y en todo el país, impulsado por la crisis económica.
El Centro Comercial y comerciantes de la ciudad de Chamical manifestaron su profundo malestar ante la instalación de una feria de ropa usada que vende por kilo, actividad que —según denunciaron— fue habilitada por el municipio en espacios que no estarían autorizados para el ejercicio comercial.
Desde el sector aseguran que la situación configura una clara competencia desleal, ya que los locales formales deben afrontar impuestos, alquileres, servicios y cumplir con normativas municipales, mientras que este tipo de ferias operan con costos mínimos y sin controles visibles.
“Nos sentimos totalmente desprotegidos. Mientras nosotros hacemos todo en regla, permiten ferias irregulares que nos funden”, expresaron comerciantes chamicalenses.
Un fenómeno que crece en La Rioja y el país
La venta de ropa usada por kilo se ha multiplicado en los últimos años en distintas provincias argentinas, incluida La Rioja, impulsada por la crisis económica, la caída del poder adquisitivo y el encarecimiento de la indumentaria nueva.
Para muchos vecinos, estas ferias representan una alternativa accesible para vestirse. Sin embargo, para el comercio tradicional significan un golpe directo a las ventas y a la sostenibilidad de los negocios locales, especialmente en ciudades del interior donde el mercado ya es reducido.
NOTA RELACIONADA: Furor por los fardos de ropa importada: indumentaria seminueva por kilo a $8.000 por prenda
Reclamos al municipio y al Concejo Deliberante
El reclamo en Chamical apunta directamente al municipio y a los concejales del oficialismo, a quienes acusan de permitir estas prácticas sin controles claros, “mirar para otro lado” y poner en riesgo el trabajo de cientos de familias que dependen del comercio formal.
Los comerciantes advierten que, de no regularse la situación, se profundizará el cierre de locales y la pérdida de puestos de trabajo, con un impacto directo en la economía local.
El conflicto reabre un debate que se repite en distintos puntos del país:
¿Se trata de libre comercio y una respuesta social a la crisis, o de competencia desleal frente a quienes cumplen con todas las obligaciones fiscales y legales?
Mientras tanto, en Chamical crece la tensión y el reclamo de reglas claras, controles equitativos y decisiones políticas que contemplen tanto la realidad social como la defensa del trabajo formal.
