El clásico “Último Primer Día” (UPD) vuelve a instalarse en la agenda educativa de La Rioja. Los alumnos del último año del secundario ya organizan una celebración que, según trascendió, incluirá DJ en vivo, fiesta en una quinta y la participación de estudiantes de distintos establecimientos.
El evento, que marca simbólicamente el inicio del último ciclo escolar, se ha convertido en una tradición que crece año tras año. Sin embargo, junto con la expectativa y la emoción de los jóvenes, también resurgen las preguntas de padres, docentes y directivos: ¿qué medidas tomarán los colegios para garantizar la seguridad y el normal dictado de clases?
Una tradición que crece
El UPD se ha consolidado como un ritual de despedida anticipada. Los estudiantes suelen reunirse durante la madrugada previa al primer día de clases y luego concurren juntos a sus respectivas instituciones. En esta oportunidad, la magnitud del festejo se organiza en una gran fiesta en una casa quinta de Capital
Desde la organización estudiantil se habla de logística, sonido profesional y coordinación entre cursos. Pero la dimensión del evento obliga a pensar también en la responsabilidad compartida entre familias, instituciones y autoridades.
En años anteriores, distintas provincias del país han implementado protocolos preventivos para evitar excesos, consumo de alcohol y situaciones de riesgo.
En La Rioja, aún no se han dado a conocer oficialmente lineamientos específicos, pero se espera que las escuelas adopten medidas preventivas.
Entre las posibles acciones que podrían evaluarse figuran:
- Recomendaciones formales a padres y tutores.
- Coordinación con fuerzas de seguridad.
- Horarios especiales de ingreso.
- Actividades de contención dentro de los establecimientos.
- Seguimiento de situaciones particulares que puedan afectar la salud de los alumnos.
La pregunta que muchos se hacen es si las instituciones educativas solo acompañarán la jornada o si establecerán pautas estrictas para el ingreso y permanencia de los estudiantes.
El rol de las familias
Más allá de lo que dispongan los colegios, especialistas coinciden en que el acompañamiento familiar es clave. El UPD no deja de ser una celebración estudiantil, pero el cuidado y la prevención deben ser prioridad.
El desafío para este año será encontrar un equilibrio entre el entusiasmo juvenil y la responsabilidad adulta. Mientras los estudiantes ultiman detalles del DJ y la quinta elegida, la comunidad educativa espera definiciones concretas.
La cuenta regresiva ya comenzó. Ahora, la atención está puesta en una pregunta central: ¿qué medidas tomarán los colegios de La Rioja para que el “Último Primer Día” sea un recuerdo feliz y no un problema?
