La discusión sobre si los estudiantes deben poder utilizar sus celulares dentro de las escuelas dejó de ser una simple anécdota familiar para convertirse en un tema de política pública en varias provincias argentinas. En La Rioja, la cuestión se volvió pública con la presentación de un proyecto para prohibir el uso de celulares en las escuelas primarias de la provincia, iniciativa que ya suma adhesiones y debate entre educadores, familias y autoridades educativas.

La diputada provincial Gabriela Rodríguez presentó la propuesta, inspirada en experiencias de otras jurisdicciones del centro del país, con el objetivo de reducir las distracciones en las aulas y promover mejores condiciones para el aprendizaje. En su alocución, destacó que esta medida —aplicada en distintos territorios— busca también disminuir casos de ciberacoso y fortalecer la atención de los alumnos durante la jornada escolar.

¿Qué ocurre en otras provincias?

El debate no es exclusivo de La Rioja. En otras provincias argentinas, se han adoptado enfoques variados frente al mismo problema:

  • Neuquén sancionó una ley que limita fuertemente el uso de celulares en las escuelas públicas y privadas, tanto en primaria como en secundaria. Allí, la norma prohíbe en forma general los dispositivos en la educación inicial y restringe su uso en niveles superiores, permitiéndolos solo en casos excepcionales o con fines educativos muy específicos.
  • En Salta, también recientemente aprobada una normativa, el principio es de prohibición durante el horario escolar, con excepciones únicamente para actividades pedagógicas autorizadas por la dirección o docentes.
  • Provincia de Buenos Aires avanzó con una ley que limita el uso de celulares en las aulas de escuelas primarias, fundamentando la medida en la necesidad de “proteger la atención de los estudiantes y promover el uso responsable de la tecnología desde la infancia”.

Estos enfoques reflejan una tendencia en varias jurisdicciones a poner límites más estrictos al uso de dispositivos personales en contextos escolares, en contraposición a modelos más flexibles que buscan integrar la tecnología en la educación.

Casos más flexibles: ¿qué se hace en Mendoza?

En Mendoza, por ejemplo, el enfoque es distinto: a principios de 2025 se promulgó una ley que regula el uso de celulares y otras tecnologías dentro de las escuelas permitiéndolo bajo supervisión docente y con fines pedagógicos o en situaciones de emergencia. La normativa contempla capacitación sobre uso responsable y busca equilibrar presencia tecnológica con objetivos educativos claros.

No obstante, estas directrices legales no impiden que algunas instituciones adopten medidas propias: hay colegios que, por decisión interna, prohibieron el ingreso o el uso de celulares durante el horario de clases para evitar distracciones y potenciar la atención, incluso disponiendo espacios para resguardar los dispositivos al iniciar la jornada.

¿Qué se debate realmente?

Quienes apoyan la prohibición argumentan que los celulares generan distracción, interrumpen el proceso de enseñanza y pueden fomentar conductas de acoso digital, afectando la convivencia y el rendimiento académico. Además, señalan que una regulación clara respalda a docentes y directivos en la gestión del aula.

Por otro lado, quienes favorecen un uso controlado consideran que los dispositivos pueden ser una herramienta educativa potente si se incorporan con criterios pedagógicos, permitiendo acceso rápido a información, aplicaciones educativas y recursos digitales que complementan las clases.

El desafío de La Rioja

Mientras el proyecto se debate en la Legislatura riojana, la comunidad educativa y las familias enfrentan preguntas fundamentales:

  • ¿Es mejor prohibir totalmente los celulares o regular su uso con límites claros?
  • ¿Puede la tecnología ser aliada del aprendizaje si se gestiona adecuadamente?
  • ¿Qué modelo sirve mejor para la realidad educativa de La Rioja?

El debate seguirá abierto, pero lo cierto es que cada vez más provincias argentinas están tomando decisiones concretas sobre un tema que impacta directamente en cómo los estudiantes aprenden y se relacionan dentro del aula.