Por Angel Flores
El gobierno de La Rioja volvió a encender la polémica minera al autorizar un nuevo proyecto de exploración en el departamento Famatina, un territorio emblemático donde la comunidad ha rechazado de manera sistemática la actividad extractiva durante décadas.
A través de la Disposición D.G.M.N. N° 030/26, la Dirección General de Minería otorgó a la empresa estatal Kallpa SAPEM el registro para avanzar con tareas de cateo y exploración en el proyecto denominado “Cerro Pintado”. La concesión abarca 3.883 hectáreas y 6.402 metros cuadrados, destinadas a la búsqueda de metales de primera y segunda categoría, incluyendo oro, plata y otros minerales estratégicos.
La decisión oficial vuelve a poner el foco en Famatina, un pueblo que se convirtió en símbolo nacional de la resistencia ambiental. A lo largo de los años, sus habitantes protagonizaron múltiples movilizaciones, cortes y acciones colectivas para impedir el avance de proyectos mineros a gran escala, consolidando una identidad fuertemente ligada a la defensa del agua, el ambiente y el territorio.
El límite legal, bajo cuestionamiento
Uno de los puntos más sensibles del expediente es la situación de Kallpa SAPEM en relación al límite de tierras concesionadas. Según el propio documento del Departamento de Catastro Minero, la empresa estatal ya habría superado las 200.000 hectáreas permitidas por el Código de Minería de la Nación.
Para avanzar con nuevas áreas, el gobierno provincial apelaría a excepciones previstas en la normativa, lo que deja en evidencia el nivel de concentración de derechos mineros en manos del Estado riojano y genera interrogantes sobre la legalidad y el alcance de estas decisiones.
Plazos, ambiente y reacción social
El proceso administrativo abre ahora una etapa clave. La empresa deberá publicar edictos durante 10 días en el Boletín Oficial, tras lo cual se habilitará un plazo de 20 días para que ciudadanos, organizaciones o instituciones presenten oposiciones formales al proyecto.
Además, Kallpa SAPEM tendrá 30 días para presentar el Informe de Impacto Ambiental, requisito indispensable para avanzar con cualquier intervención en el territorio.
En este punto, todas las miradas vuelven a la comunidad de Famatina, que históricamente ha respondido con firmeza ante cada intento de avance minero. La exigencia de licencia social, la defensa del agua y la desconfianza hacia los estudios ambientales oficiales han sido ejes constantes en los conflictos previos.
El nuevo proyecto “Cerro Pintado” no solo abre un expediente administrativo: reactiva un conflicto profundo entre el modelo extractivo que impulsa el gobierno provincial y una comunidad que, durante años, ha dejado en claro su postura.
Famatina, una vez más, se prepara para decidir.
