El administrador de AJALaR, Ramón Vera, reconoció demoras de entre 14 y 15 días en el pago de premios del juego oficial y aseguró que la situación no depende del organismo, sino del Ministerio de Hacienda.
Sin embargo, sus declaraciones generaron nuevas críticas hacia la administración del ente, al evidenciar una estructura que, lejos de garantizar previsibilidad, deja a los apostadores atrapados en una cadena burocrática sin respuestas claras.
Vera explicó que los fondos recaudados por el juego no son administrados directamente por AJALaR, sino que se depositan en una cuenta única del Gobierno provincial. “Toda recaudación se deposita en una cuenta del Gobierno y es el Ministerio de Hacienda el que decide qué se paga y cuándo”, señaló, desligando al organismo de la responsabilidad operativa sobre los pagos.
No obstante, la admisión de que los premios tardan hasta 15 días en abonarse encendió cuestionamientos sobre el rol de AJALaR y la conducción de Vera. Apostadores y agencieros remarcan que la función principal del organismo es justamente garantizar la transparencia y rapidez del sistema, algo que hoy no está ocurriendo. Además, recuerdan que estos retrasos no eran habituales, lo que refuerza las críticas sobre un deterioro en la gestión.
Desde el propio AJALaR indicaron que se realizaron gestiones para agilizar los pagos, aunque sin resultados concretos. Esta falta de respuesta agrava el malestar entre quienes participan del juego oficial, ya que la demora impacta directamente en la confianza del sistema y en la operatoria de las agencias.
El reconocimiento de que el organismo no maneja los fondos también abre interrogantes sobre la autonomía real de AJALaR y su capacidad de control. Para distintos sectores, si el ente no puede garantizar el pago en tiempo y forma, queda en evidencia una debilidad institucional que termina afectando a toda la cadena del juego.
Vera, por su parte, insistió en que todos los premios se pagan en su totalidad, pero reiteró que los retrasos responden a decisiones externas al organismo. Sin embargo, las explicaciones no lograron desactivar las críticas y, por el contrario, dejaron expuesta una administración cuestionada por la falta de previsibilidad, demoras reiteradas y una creciente pérdida de credibilidad del sistema.
