Un relato difundido en redes sociales volvió a poner en escena una de las leyendas más arraigadas del interior riojano. El testimonio, que asegura un supuesto encuentro con “el Mikilo” en un camino rural, se viralizó en las últimas horas y generó debate entre vecinos y usuarios.
Según la publicación, el episodio habría ocurrido en la localidad de Tilimuqui, en jurisdicción del departamento Chilecito, apenas una semana antes de Semana Santa. El relato describe que, cerca de las 7 de la mañana, un joven caminaba hacia el colegio cuando escuchó un silbido en medio del silencio.
Siempre de acuerdo a la narración difundida, el estudiante se dio vuelta sin ver a nadie y continuó su camino, pero el sonido volvió a repetirse, esta vez más cercano. Fue entonces cuando, al mirar nuevamente, habría observado a un niño sentado, con un sombrero “desproporcionadamente grande”, que lo miraba y se reía.
El testimonio señala que el miedo lo dejó paralizado, sin poder moverse ni gritar. Minutos después, alrededor de las 7:20, un vecino que pasaba en moto habría iluminado el camino con el faro del vehículo, momento en el que el joven reaccionó y salió corriendo hacia la casa de su abuela.
Siempre según el relato, el chico llegó llorando y repitiendo una frase que rápidamente se volvió viral: “¡Mami, me salió el Mikilo! Yo me porté bien, no hice nada malo”. Desde entonces, aseguran, el menor no volvió a salir solo.
La publicación fue compartida en una página de Facebook dedicada a recopilar historias del interior riojano, donde se aclaró que el testimonio forma parte del folclore y las leyendas locales, sin confirmación directa de los protagonistas del supuesto hecho.
El posteo generó múltiples comentarios de usuarios que afirmaron haber escuchado historias similares en caminos rurales de la zona, mientras que otros lo interpretaron como una narración tradicional que revive la figura del “Mikilo”, un personaje muy presente en la cultura popular del oeste riojano.
Entre quienes reaccionaron al relato, algunos señalaron que estos testimonios suelen transmitirse de generación en generación, especialmente en ámbitos rurales, donde las historias sobre apariciones forman parte del imaginario colectivo. Otros, en cambio, pidieron prudencia y remarcaron la falta de verificación del episodio.
Más allá de su veracidad, la historia volvió a instalar en redes sociales el peso de las leyendas populares en los pueblos del interior, donde los relatos orales continúan vigentes y, cada tanto, reaparecen con fuerza, despertando curiosidad, temor y debate.
