Foto: Imagen ilustrativa generada con IA
Un conflicto en escalada incierta. De discutir por el uso de caminos provinciales al planteo por límites territoriales. Reavivar la épica discursiva de conflictos pasados, un tópico que genera recelo.
Dicho tópico apunta a una fibra de “riojanidad” demasiado usada y expuesta para desviarse de lo urgente, y esto es lo que provoca no sólo recelo, sino también en muchos casos sospechas y rechazo. Nos expliquemos…
El camino que habitualmente se utiliza desde Guandacol (Departamento Felipe Varela, La Rioja) para acceder al denominado Distrito Vicuña (Departamento Iglesia, San Juan) donde se desarrollan los proyectos mineros Josemaría, en etapa de pre-construcción y tramitación de permisos; Filo del Sol, y Cumbre Verde, estos dos últimos en etapa de exploración activa, fue bloqueado desde La Rioja a partir de una resolución de la jueza de Cámara de Chilecito, María Greta Decker, a pedido de la Fiscalía de Estado. La suspensión es por 30 días.
El Gobierno de Ricardo Quintela expuso que viene realizado solicitudes a la empresa que lleva adelante el proyecto sin obtener respuestas satisfactorias. Con el argumento de que el depósito minero se encuentra a poca distancia del límite provincial, el énfasis fue puesto en que no se presentó en La Rioja el estudio integral de impacto ambiental de la actividad completa en la zona y que el grupo Vicuña se habría negado a aceptar que ambas provincias evalúen el proyecto.
Aunque luego se aclaró que sí hubo un informe con respecto al tramo del camino que la empresa atraviesa en La Rioja, y este informe habría sido aprobado, las autoridades lo consideran insuficiente. El secretario de Ambiente, Santiago Azulay, uno de los funcionarios más reiteradamente cuestionado de la actual gestión, con pedidos de renuncia por parte de asambleas ambientalistas de la provincia por supuestos descuidos e ineficiencias, fue en esta ocasión extremadamente puntilloso: “el ambiente no reconoce fronteras políticas” -enfatizó en concienzudo rapto- “Los impactos, tanto positivos como negativos, también van a sentirse en La Rioja”.
Azulay expresó en declaraciones a los medios su “preocupación por los posibles efectos del tránsito pesado, la dispersión de partículas en el aire, ruidos y otros factores que podrían afectar a las comunidades cercanas”, según se afirma en una nota publicada. Sin dudas una actitud contemplativa y un gesto de apertura hacia las inquietudes y molestias de la comunidad que cae demasiado de sorpresa sobre muchos pobladores que vienen hace tiempo reclamando por la actividad que lleva adelante otra empresa, la minera estatal riojana Kallpa SAPEM, en la cordillera de La Rioja, sin ser escuchados, o de vez en cuando, hasta siendo llanamente descartados y deslegitimados.
No hay que rebuscar demasiado en el archivo para subrayar esto: la denuncia en 2023 por “daños irreversibles e irreparables” en la salina de El Leoncito, en cercanías a Laguna Brava, -hoy uno de los proyectos de los que el Gobierno riojano se enorgullece y utiliza para intentar captar inversores extranjeros-, lo mismo que la mortandad de flamencos rosados, incluyó la demanda pública de renuncia para este secretario por parte de grupos en defensa del agua y la preservación de los bienes naturales.
Lo cierto es que tras negociaciones fallidas con la compañía minera que opera en San Juan, las autoridades de La Rioja se habrían molestado porque no lograron “una relación armónica de colaboración”.
A la irrupción de quejas por parte del Gobierno quintelista se sumaron directivos de distintas cámaras empresarias y de comercios de La Rioja, las que manifestaron “su profunda preocupación ante el bajo impacto socioeconómico que el proyecto minero Vicuña genera actualmente en nuestro territorio”. Aducen que no habría contrataciones ni licitaciones en las que participen.
Sin embargo, hay posturas contrapuestas. Desde el mismo lugar en conflicto, pobladores se organizaron en asamblea vecinal ante la incertidumbre por el cierre del corredor logístico: sostienen que cientos de trabajadores locales dependen directamente del proyecto y la cifra trepa a muchos más si se cuentan las actividades indirectas. Estos datos habrían sido reforzados por el intendente Hugo Páez, quien marcó distancia con el Gobierno central quintelista: “muchos se enojan cuando uno dice la verdad, pero hay que ser claros: la jurisdicción es de San Juan”, habría aseverado sobre el proyecto en declaraciones a una radio.
¿Entonces, a quienes tenemos en el medio de esta tensión, de este explosivo tire y afloje en escalada quién sabe hasta cuándo?
La escena demasiado repetida
Por un lado, tenemos una gestión gubernamental local sin respuestas para la grave situación multidimensional y estructural que atraviesa la Provincia. Eso hay que remarcarlo.
Con funcionarios y dirigentes políticos al parecer centrados en algo que las y los riojanos llevan décadas presenciando y que por repetida escenificación del “mito de las banderas” (mito en el sentido simbólico), ya conocen demasiado: los políticos riojanos asumen con la promesa de resolver prestamente los problemas reales inmediatos: tienen la fórmula para vencer tanta postergación a sus espaldas, y una vez en los cargos comienzan las excusas y arman alguna cruzada agitando exigencias históricas en nombre del federalismo, los caudillos contra el despojo del puerto, el punto de coparticipación que nos quitaron en el ‘88, la “chacha” Peñaloza galopando al choque de las fuerzas sostenidas por el patriarcado rico, la amorosidad y empatía provinciana contra el terrible odio y la crueldad liberal, y a Carlos Menem quién lo conoce.
Resultado: las soluciones nunca llegan, los duros revolucionarios de boinas de cartón y padrecitos de los pobres se tornan prontamente en conservadores -profesionales y empresarios exitosos y con fortuna- que desde sus puestos negocian; ellos deciden quien sí y quien no; sólo ellos prosperan y sus círculos de entorno; toda muestra real de disenso es censurada o reprimida, o se lo intenta; el patriarcado rico es más o menos maquillado y se pone en la fila de las reivindicaciones; y, finalmente, marchen fuertes dosis en grandes cucharadas de sopa discursiva convertida en rancia diatriba porque siempre son otros los que a La Rioja así la tienen, le están robando el horizonte y no la quieren.
Mientras ajustan el lazo en el cuello y la cincha en las costillas de los más vulnerables a más no poder para preservar los pingües privilegios obtenidos y el aparato de partido hegemónico, señalan siempre más allá.
El ajuste viene de otra parte.
Y de ese mismo lado de la cuerda, ahora coinciden cámaras empresarias y de comercio que se expresan a viva voz sobre el proyecto Vicuña.
Ojalá protestaran así, con esa misma urgencia y tenacidad, con respecto a la falta de contrataciones y licitaciones en la misma provincia. ¿Cuántas leyes con el magnético nombre “Compre riojano” van? ¿Cuál es el control externo que llevan estas organizaciones del llamado a licitaciones del Gobierno y las compras directas bajo declaradas, y acostumbradas, leyes y ordenanzas de “emergencia”? ¿Qué tienen que decir de mega emprendimientos en los que aparecen involucrados políticos o sus familiares? ¿Cómo les afecta que en distintos rubros sea el propio Estado y sus socios el que les compita? ¿Cómo evalúan la extraña persistencia de endebles negocios a los que la crisis al parecer perdona y no afecta -políticos como el Gobernador han declarado que a “ellos”, “la casta”, no los afecta, sino al pueblo- y el hecho de que comerciantes y empresarios de trayectoria y con marcas fuertes no puedan ni renovar el stock y tengan que despedir personal, bajar persianas y darse por vencidos?
En 2024 el Gobierno quintelista impuso una novedad: el Aporte Extraordinario en los Ingresos Brutos para grandes contribuyentes, afectando con un 25% más a aquellos con una facturación mensual de más de 200 millones de pesos. La justificación fue crear un fondo solidario para mantener la copa de leche en las escuelas. Cámaras industriales y comerciales criticaron la medida, no hubo ni búsqueda de consensos ni diálogo previo. Aprobada la carga contributiva recién pudieron exponer tibiamente sus pronunciamientos ante legisladores. ¿Los escucharon?
Pero al parecer ahora las contrataciones de Vicuña serían la panacea, la cura de todos los males. Y alguien nos la está arrebatando.
Y el caso es que no. Panacea no es.
La soberanía como relato
Pero antes, el otro aspecto a resaltar de esta polémica. Porque no se trata aquí de defender la minería como salida ni mucho menos, sobre lo que existen serios reparos. Ni de fustigar a los legítimos empresarios y comerciantes, todos en la misma bolsa. Sino de desmontar la instalación de un relato político. Del circo de siempre.
El de algunos voceros y publicistas cercanos al gobierno que quieren hacer pasar con cierta grandilocuencia verbal el bloqueo en Guandacol por una defensa de la soberanía territorial y de la gente, de nuevo repartiendo las gastadas banderitas pro-riojanidad / anti-riojanidad que ya usaron tanto, supuestamente salvaguardando la integridad de los límites provinciales y apelando a cuestiones invaluables y arraigadas para reforzar lo que, en definitiva, sí tiene un precio y se arreglaría -si pudieran y si hubieran podido antes- de forma mucho más superficial.
Se parece demasiado a cuando repartían profusamente aquellos paneles con plantines para huerta y lo rotulaban de un gran impacto de “soberanía alimentaria”.
Ya estamos grandes.
Quintela se encarama en el conflicto con Vicuña para ir por más, al menos en procura de mover el avispero mediático con miras a las elecciones del año que viene. Cuestionó los actuales límites provinciales con San Juan y dijo que el Senado debería revisar los acuerdos alcanzados en 1968, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, cuando el Valle de la Luna y otras zonas aledañas, lo que incluiría la mina de Josemaría, quedaron del lado de San Juan en el trazado. Considera ese acuerdo como “ilegítimo e ilegal”.
Cuando Quintela se presentó como candidato al Gobierno de La Rioja en 2019, en San Juan el justicialista Sergio Uñac hacía lo mismo por un segundo periodo consecutivo. En 2023, Quintela fue reelecto y Uñac, lo intentó por tercera vez: la Corte Suprema resolvió en su contra. Había sido antes vicegobernador y de ganar accedería a un cuarto mandato en el Ejecutivo, algo indebido. Quintela expresó entonces su rotundo apoyo a Uñac y sostuvo que se trató de “un descarado atentado a la democracia y el federalismo”.
Ahora bien, Uñac, un dirigente peronista alineado con aquel Frente para la Victoria, es decir, parte del aglomerado político en el que participaron sin excepción todos los gobernadores justicialistas que pasaron por la Casa de las Tejas riojana bajo distintos emblemas, incluido Quintela, nunca hizo nada por reconocer semejante reclamo mientras ejerció los principales cargos del poder político sanjuanino, tampoco se le habría planteado la entrega de territorios, pese a que entre 2019 y 2023 compartieron con Quintela la misma línea y múltiples ocasiones como gobernadores.
Al parecer lo que Quintela “conversó” entonces con Uñac fue la necesidad de que la empresa extranjera se acercara al Gobierno riojano. “Lo he hablado antes con Uñac, no con el gobernador actual”, explicó Quintela hace poco. ¿Cuál habrá sido la respuesta de su compañero de partido, al que defendió con tanto empeño? Porque pasaron cuatro años, Josemaría siguió adelante y nada. ¿Habrán concebido -cómo a veces se piensan algunos llegados al poder- que los patrones de feudos son eternos, que tenían tiempo, o fue directamente que hasta Sergio Uñac ignoró y relativizó aquella débil sugerencia?
¿Qué sucedió en realidad? Ocurrió que en 2023 el hermano de Sergio Uñac, Rubén, al igual que el ex gobernador José Luis Gioja, fueron vencidos electoralmente por Manuel Orrego, un intendente de Juntos por el Cambio, y se terminó en San Juan una hegemonía peronista provincial de 20 años. Con el actual gobernador, es decir, con Orrego, Quintela admite “no tener relación”.
Entretanto, Orrego fue categórico al responder sobre la cuestión que nos ocupa: “el límite entre San Juan y La Rioja lo fijó la Ley Nacional 18.004, sancionada por el Congreso de la Nación. Es una ley, no un acuerdo de funcionarios. Está plenamente vigente, y lleva más de medio siglo de aplicación ininterrumpida, atravesando todos los gobiernos democráticos”.
Tras expresar su respeto por el pueblo de La Rioja, el mensaje para Quintela fue claro: “Lo vamos a defender con la ley en la mano, no con declaraciones en los medios. La ley es la ley y las provincias no se corren con declaraciones”.
“Ellos utilizaron durante 25 años el camino de La Rioja, nunca dejaron un peso”, dice Quintela respecto a los empresarios mineros. Ahora lo dice. ¿Ahora lo dice?
Veinte en un caso y 43 años en otro de gobiernos peronistas tanto en San Juan como en La Rioja, respectivamente, uno tras otro, y nunca se pusieron colorados por aquella ley de tiempos de Onganía.
Hubo alguien que sí. Fue el ex senador por La Rioja (UCR) Raúl Alfredo Galván, quien presentó en dos oportunidades, la más temprana en 1973 y luego en 1992, sendos proyectos de Ley para que la norma de 1968 fuera derogada. No prosperó. ¿Qué habrá pasado? ¿Habrá sido falta de apoyo?
En 1996, otro senador riojano, pero del PJ, llamado Jorge Yoma, quien actualmente asesora, representa y litiga para el Gobierno de La Rioja ante la Corte Suprema, le bajaba el tono a la disputa en la que insistía su coterráneo radical: “si se revisara todo lo actuado por la Comisión de Límites de 1967, eso significaría que 20 provincias volverían a tener problemas limítrofes”, oponía como argumento. Desde La Rioja, fuentes gubernamentales aseguraban que no había “ningún interés en volver a cosas del pasado” (Nota Diario Clarín 12/12/1996).
En 2006, cuatro diputados nacionales riojanos: Mario Santander, Julio César Martínez, Alejandra Oviedo y Adrián Menem, insistieron en reflotar el proyecto. Gobernaba el país Néstor Kirchner, lo haría hasta 2007, luego lo sucedería hasta 2015 Cristina Fernández de Kirchner. El justicialismo-K tuvo tiempo de sobra y amplias mayorías tanto en Diputados como en el Senado durante bastante. Con el proyecto impulsado desde La Rioja no pasó nada. Acaso se les habría olvidado en un cajón.
¿Una mentira terrorífica?
Ahora sí, toca la cuestión minera en sí. También aquí la grandilocuencia, y el tono cínico, ponen el acento en las bajadas de línea. No siempre se peca de cinismo por desvergüenza, a veces es sólo ignorancia, o bien la intencionalidad manifiesta de operar un discurso que sustente una estructura de poder, un recurso al marketing político.
Desde hace rato que las mineras BHP y Lundin Mining, que conformaron en San Juan la compañía Vicuña Corp., son puestas en el foco de la lucha y la alarma desde el activismo defensor de la preservación de los bienes naturales comunes y la biodiversidad, tras anunciarse lo que sería “la mayor inversión extranjera en la historia argentina”.
Lo son por quienes están cerca de los pueblos, de la gente. No por los políticos. Ni sus satélites.
Hay quienes desde la resistencia por la falta consenso, remontan los antecedentes a 2006, cuando empezaron los proyectos mineros en la zona, bajo distintos nombres. Hoy, accediendo al RIGI, se estima que la inversión proyectada rondaría la abultadísima cifra de USD15.000 millones.
Sí, la inversión al principio es alta. ¿Y luego? En tanto, después de décadas, San Juan registró un 34% de personas de personas bajo la línea de pobreza durante el segundo semestre de 2025, una medición más alta que la media nacional (datos de INDEC). Antes fue del 36%, y venía de alcanzar el año anterior un 42%, ubicándose entre los distritos con los índices de pobreza más altos.
El “nunca dejaron un peso” de Quintela, “el bajo impacto socioeconómico” que genera el proyecto, de acuerdo al reclamo empresarial local, en apariencia no sería privativo de los riojanos que ven pasar los camiones por sus caminos. También se daría allá, y aún más allá del territorio tan disputado.
¿Por que no profundizar en esto, en lugar de esos debates plagados de humo, de arremetidas bravuconas para que los medios se hagan eco, de la vehemente agitación de banderas sólo para sostener mitos de gobierno, por qué no centrarse en debatir cuestiones de muchísimo más valor?
“Hay que desmontar la mentira instalada de la inversión extranjera como una bonanza, porque nos deja en un lugar de economías reprimarizadas, el mayor aporte a las estructuras económicas es en el sector primario”, propone la socióloga e investigador Alicia Naveda, doctora en ciencias sociales y directora del doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de San Juan, entrevistada por la Agencia Tierra Viva.
“El sector primario es el que siempre aporta menor valor agregado y está vinculado a la pauperización de los países. Los países cuyas principales economías son del sector primario son los más pobres del planeta”, resalta.
Para Naveda este tipo de proyectos “requiere una inversión inicial relativamente alta para poner en marcha la mina, pero luego eso decae y se mantiene la explotación sin más inversiones. Por eso, la minería como actividad no tiene un gran impacto ni es acelerador de la economía. Esto, a nivel teórico, se llama expoliación y no explotación”.
Y aclara que lo del modelo diferenciado de “minería sustentable”, la cáscara verde con la que algunos gobiernos pretenden vender algo distinto a lo usual, es un elegante eslogan más, es “una mentira terrorífica”.
Esto es lo fundamental a discutir. A no dejarse distraer por un Gobierno que no está encontrando la vuelta por afuera de la dependencia de transferencias directas nacionales, o de grandes negocios que luego terminan en ciertos “cuentos” que muy rápido se difuminan (Bono Verde/Parque Eólico/Deuda Millonaria en default), lo que desnuda las tremendas falencias de gestión de larga data. Y la necesidad de cambios a fondo y urgentes.
La nota de Ana Chayle para Agencia Tierra Viva refleja un dato clave: “durante la gestión de Sergio Uñac (PJ) se autorizó a la empresa Lundin Mining Corp a descontar de las regalías el financiamiento de la línea de alta tensión y los caminos necesarios para la explotación minera”. O sea, un negocio redondo -para los intereses foráneos y algún sector local-, aún en una gestión políticamente ‘distinta’ a la actual.
“Las penas y las vaquitas” -parafraseando otra vez a Don Ata- suelen presentarse en lo discursivo por la misma senda, sólo que en algún punto las vaquitas se desvían, ya no están, alguien se las llevó. Y el arriero -casi una sombra a estas alturas- se cansa de tanto ir e ir sin otro futuro, sólo para quedarse con el reparto de las penas. La distribución y administración de la riqueza, ese el punto histórico crucial. No de las migajas que quedan, sino de la verdadera, concreta, transformadora riqueza. Y es algo para analizar en La Rioja, no en otra parte.
Vicuña Corp tiene previsto un corredor vial que evita el ingreso a La Rioja y reduce el camino actual, cortando toda dependencia más allá de los límites de San Juan. Se denomina Corredor Norte y conecta directamente con la capital , para lo cual ya se licitaron diferentes tramos. Según se anunció, por ahora la empresa mantendría la operación activa usando una traza alternativa en proceso de mejora que elude el paso por Guandacol, pero que no sería la adecuada para soportar el tráfico minero pesado. Vienen demorados con el Corredor, la empresa afirma que por cuestiones climáticas, pero de acuerdo a medios sanjuaninos, desde que lo presentaron en 2024 ya les advirtieron que apuraran el paso para evitar conflictos.
“La vida está en otra parte”, es el título de un libro de Milán Kundera. “La felicidad está en otra parte”, es un título más extremista quizás, compartido por varios autores. El ajuste, los males y las penas: en suma, los problemas, vienen siempre de otra parte, ese podría ser el título para esta nota. Y no es que se desconozcan circunstancias actuales. Es que se notan demasiado aquellas responsabilidades que no quieren asumirse ni asimilarse a nivel local. Hacerse cargo, ocuparse, más que excusarse y distraer.
Carlos Fuentes escribió algún día, muy en otra parte: “el comercio de la historia consiste en venderle a la gente un porvenir a cambio de un pasado”. Algo terriblemente actual y cercano. No siempre. Pero a veces sí.
