Por [REDACCIÓN EL FEDERAL] En tiempos en los que muchas instituciones educativas atraviesan situaciones complejas, una historia llegada desde Nonogasta, en el departamento Chilecito, se convirtió en un ejemplo de compromiso, esfuerzo y sentido de pertenencia.

Estudiantes de la Escuela Provincial de Comercio de Nonogasta culminaron la pintura integral del edificio escolar, una iniciativa impulsada por los propios alumnos junto a docentes, directivos y toda la comunidad educativa.

El proyecto comenzó en febrero y fue avanzando por etapas. Primero se pintaron tres aulas, luego otras tres con mano de obra aportada por el municipio. Más tarde, alumnos y docentes continuaron con dos aulas más, hasta completar finalmente pasillos, salón de actos y sala de profesores.

La docente Yanina Vargas compartió con orgullo el resultado del trabajo realizado. “Me llena de orgullo compartirlo. Nuestros estudiantes están demostrando que hay esperanza, que hay ganas de superarse, que hay ganas de trabajar y que podemos tener una mejor escuela”, expresó.

La iniciativa fue posible gracias a una combinación de esfuerzos: parte de los fondos surgieron de una rifa organizada por los propios estudiantes el año pasado, mientras que para adquirir algunos materiales, como el revestimiento sintético para los pisos, los alumnos también realizaron aportes de sus propios bolsillos. Además, una empresa colaboró con la donación de pintura látex.

El trabajo demandó varias semanas de esfuerzo y largas jornadas de pintura. Participaron alumnos de 5° 1ª, 5° 3ª, 3° 1ª y 3° 3ª, quienes dedicaron tiempo y energía para transformar su escuela.

Más allá de la mejora edilicia, la experiencia dejó una enseñanza profunda: cuando los estudiantes se involucran en el cuidado de su institución, fortalecen el sentido de pertenencia y el compromiso con su comunidad.

“Los chicos lo cuidan más porque lo hicieron ellos, lo sienten propio”, destacó Vargas.

Una historia que demuestra que, con organización, esfuerzo colectivo y ganas de construir, la escuela también puede ser un espacio de transformación.