Gustavo “Tavo” Collante e imágen del siniestro

A casi tres años de la muerte de Gustavo “Tavo” Collante, la Justicia de Chamical volvió a quedar en el centro de la polémica tras un fallo que la familia considera un nuevo golpe devastador: la Cámara Única confirmó la nulidad de pruebas clave y rechazó las apelaciones presentadas por la querella y la fiscalía, beneficiando al conductor que huyó tras el siniestro.

El hecho tuvo como protagonista a Guillermo Chumbita, quien circulaba por el mismo carril que la víctima y, tras el impacto fatal, se dio a la fuga. Desde entonces, el dolor de la familia se transformó en un largo peregrinar judicial que, lejos de acercarlos a la verdad, parece alejarlos cada vez más de cualquier posibilidad de justicia.

El reclamo hoy choca contra un muro de resoluciones cuestionadas. Todo comenzó con la controvertida decisión de la exjueza Adriana Loureiro, quien anuló las pruebas de alcoholemia y sangre al considerar que no hubo testigos y que el dispositivo utilizado no estaba homologado. Una resolución que, para la familia, dejó al caso sin uno de sus pilares fundamentales.

Ahora, la Sala II de la Cámara Única de la III Circunscripción Judicial de Chamical profundizó esa línea. En una reciente resolución, el tribunal rechazó los recursos de apelación presentados por el abogado querellante, Alfredo Garrot del Moral, y por el agente fiscal David Maidana Parissi, confirmando la nulidad planteada por la defensa del imputado, a cargo del Dr. Fernando Alcázar.

Con esta decisión, el expediente queda blindado: para la Justicia, el conductor no estaba bajo los efectos del alcohol. Para la familia y gran parte de la comunidad, se trata de una maniobra legal que vacía la causa y favorece la impunidad de quien —según sostienen— atropelló, mató y huyó.

El caso Collante ya no es solo el relato de un siniestro vial. Es, para muchos, la radiografía de un sistema judicial que anula pruebas, desestima apelaciones y deja a las víctimas frente a un escenario desolador. Mientras los tribunales se escudan en tecnicismos, la familia sigue esperando lo más básico: que la ley no termine protegiendo a quienes provocan tragedias al volante.

A casi tres años del hecho, la sensación que queda es amarga. En Chamical, la Justicia parece avanzar en sentido contrario al reclamo social, y cada resolución no solo aleja la verdad, sino que también profundiza la herida de una familia que aún espera que la muerte de “Tavo” no quede impune.