INVESTIGACIÓN DE EL FEDERAL | EXCLUSIVO
Por Angel Flores
Una investigación interna del PAMI encendió todas las alarmas: un entramado de irregularidades en prestaciones oftalmológicas, con posibles ramificaciones en distintas provincias —incluida La Rioja—, dejó al descubierto maniobras sistemáticas que habrían generado un fuerte perjuicio económico al organismo y, sobre todo, a sus más de cinco millones de afiliados.
Según reveló Infobae y pudo confirmar El Federal a partir de fuentes vinculadas al sistema de salud, el informe detectó prácticas reiteradas de sobrefacturación, prestaciones fantasma y recetas sin respaldo clínico, configurando un esquema que se repite con patrones similares en varios puntos del país.
El relevamiento se basó en el cruce de datos del sistema de Órdenes Médicas Electrónicas (OME) junto a auditorías específicas. Allí aparecieron inconsistencias llamativas: profesionales con volúmenes de recetas muy por encima del promedio nacional, derivaciones direccionadas y facturación inflada.
Uno de los mecanismos más frecuentes era la sobrefacturación de anteojos. Mientras los pacientes recibían lentes económicos, al PAMI se le facturaban módulos de alta gama. La diferencia no es menor: de un valor básico cercano a los $4.941 se pasaba a registros de hasta $27.204 por prestación.
Pero no fue lo único. También se detectaron prestaciones inexistentes: consultas, estudios de fondo de ojo y prácticas que nunca se realizaron. En algunos casos, hasta el 50% de las órdenes analizadas carecía de historia clínica que justificara la atención. A esto se sumó la manipulación de códigos médicos para encarecer consultas simples.
El informe revela además la existencia de circuitos cerrados entre médicos y ópticas, donde las derivaciones se concentraban en un único prestador, muchas veces con vínculos personales o familiares. Este esquema garantizaba beneficios económicos directos dentro de la cadena.
En paralelo, se detectaron situaciones aún más graves: afiliados que debían pagar por lentes que en realidad estaban cubiertos por la obra social.
Los números son contundentes:
- En Santiago del Estero: más de 600 casos de sobrefacturación en un mismo circuito.
- En Mar del Plata: decenas de prácticas sin respaldo médico y cobros indebidos a pacientes.
- En Entre Ríos: un profesional acumuló más de 600 irregularidades.
La Rioja: indicios y alerta local
Aunque el informe nacional no detalla aún cifras oficiales desagregadas para La Rioja, fuentes consultadas por El Federal aseguran que también se detectaron patrones compatibles con estas maniobras en el sistema local.
Entre los indicios que se investigan en la provincia figuran:
- Volúmenes de recetas oftalmológicas superiores al promedio regional.
- Derivaciones reiteradas hacia un número reducido de ópticas.
- Diferencias entre el tipo de lente entregado y el facturado.
- Demoras y reclamos de afiliados por cobros indebidos.
Incluso, prestadores bajo análisis habrían sido incluidos en auditorías internas en el último año, en el marco de los controles que el organismo viene profundizando.
Causas judiciales y ajuste interno
Las auditorías ya derivaron en al menos seis causas judiciales por defraudación contra la administración pública, además de sanciones administrativas a distintos prestadores.
El avance de estas investigaciones se da en paralelo a un fuerte proceso de ajuste dentro del organismo. Desde el PAMI aseguran que se recortaron cerca de $90.000 millones en gastos considerados innecesarios, al tiempo que se implementaron nuevos sistemas de control y trazabilidad digital para evitar desvíos.
El escándalo no se limita a oftalmología. También se detectaron irregularidades en otras especialidades, con registros de volúmenes de atención imposibles, como cientos de consultas en pocas horas o turnos superpuestos para un mismo profesional.
Con el sistema bajo revisión, las autoridades anticipan que las auditorías continuarán y podrían derivar en nuevas denuncias.
El caso expone una problemática estructural: cuando los controles fallan, el impacto no es solo económico. Los principales perjudicados son los afiliados, que reciben prestaciones de menor calidad, enfrentan cobros indebidos o directamente acceden a servicios que nunca se realizaron.
En La Rioja, la lupa ya está puesta. Y lo que hoy aparece como indicios podría convertirse en un capítulo local de uno de los mayores escándalos recientes en el sistema de salud pública argentina.
