El especialista en deudas y defensa al consumidor en La Rioja, Emanuel Akiki, titular de Arco de Accion Ciudadana, lanzó una dura advertencia dirigida a trabajadores públicos y familias en situación de “hipervulnerabilidad económica”, frente a las nuevas medidas financieras impulsadas desde bancos provinciales y nacionales bajo el concepto de “consolidación de deudas”.
Según explicó, ante el crecimiento exponencial de la morosidad en créditos personales y tarjetas, distintos organismos estatales comenzaron a promover campañas de “desendeudamiento” que, en realidad, “no solucionan el problema de fondo”.
“Acá no existe un verdadero desendeudamiento. La deuda persiste. Lo único que cambia es el acreedor”, afirmó Akiki
El especialista explicó que el mecanismo funciona mediante la absorción de todas las deudas que tenga un empleado público —vigentes o no— por parte de un banco estatal. La entidad financiera solicita certificados de saldo deudor a los acreedores y, según el sueldo del trabajador, otorga un préstamo que se utiliza directamente para cancelar esas acreencias.
“El banco no le entrega el dinero físico al deudor. Es el mismo banco el que cancela las deudas y, si sobra algo, recién ahí queda un remanente en la cuenta”, detalló.
Sin embargo, Akiki sostuvo que el verdadero problema aparece después: “La persona sigue hipotecando su salario durante años porque las financiaciones son extremadamente largas. Se genera un sobreendeudamiento aún mayor”.
Además, cuestionó el rol de los bancos estatales en este tipo de operatorias. “Cuando el acreedor pasa a ser el banco estatal, el trabajador pierde capacidad de negociación. El banco tiene garantizado el cobro porque descuenta antes de que el empleado perciba su sueldo”, advirtió.
Para el especialista, este tipo de medidas representan “una continuidad de la timba financiera” y no una salida real para las familias ahogadas por las deudas.
Frente a este escenario, Akiki recomendó evitar ingresar en este tipo de programas y optar por negociaciones directas con los acreedores.
“Si la deuda está vigente, hay que solicitar un informe detallado del capital e intereses y renegociar de acuerdo a las posibilidades reales de pago, sin afectar la economía familiar”, señaló.
También remarcó la importancia de analizar jurídicamente las deudas antiguas. “Si la deuda es vieja, se puede plantear la prescripción liberatoria, que es un remedio legal para lograr un verdadero desendeudamiento. Eso implica la falta de exigibilidad y la suspensión de acciones judiciales”, explicó.
Finalmente, cerró con fuertes críticas hacia quienes impulsan estas medidas financieras: “Basta de mentiras y de medidas realizadas por trasnochados a los que solamente les interesa el negocio personal”.
