La inquietud vuelve a crecer entre los productores ganaderos del sur de La Rioja. En las últimas semanas se multiplicaron los reportes de animales hallados muertos y con extrañas mutilaciones en distintos puntos del departamento Juan Facundo Quiroga y zonas aledañas.

Según las denuncias y testimonios recopilados, los casos fueron registrados en Loma Larga, Casangate, Atiles y Patquía, donde propietarios rurales encontraron vacunos y caprinos sin vida, presentando cortes precisos y la ausencia de determinadas partes del cuerpo, en circunstancias que todavía no tienen una explicación clara.

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La situación ha generado alarma entre los dueños de campos, quienes aseguran que este tipo de episodios se repite desde hace años, aunque en los últimos meses habría aumentado la frecuencia de los hallazgos.

“Se ven casi todos los días, y después aparece un animal muerto y mutilado”, relató un productor de la zona, en referencia a las extrañas luces que numerosos vecinos afirman observar durante las noches sobre los campos del sur provincial.

Los testimonios coinciden en describir luces intensas que se desplazan de manera inusual, permanecen suspendidas en el aire durante varios minutos y desaparecen repentinamente. Para muchos pobladores, existe una relación entre estas manifestaciones y la aparición posterior de animales muertos.

Ante la creciente cantidad de reportes, el Grupo IAAC (Investigación de Actividades Aéreas y Casos), especializado en el estudio de fenómenos anómalos, confirmó una próxima visita al departamento Juan Facundo Quiroga con el objetivo de relevar testimonios, documentar evidencias y analizar los recientes casos denunciados por los productores.

Los investigadores buscarán inspeccionar los lugares donde fueron encontrados los animales, entrevistar a testigos y determinar si existen patrones comunes entre los distintos episodios registrados en la región.

Mientras tanto, el misterio continúa alimentando interrogantes entre los habitantes rurales. Sin respuestas oficiales concluyentes y con nuevos casos que siguen apareciendo, los productores esperan que las investigaciones permitan arrojar luz sobre un fenómeno que, lejos de desaparecer, parece intensificarse en los campos riojanos.