El devastador terremoto que sacudió recientemente a Venezuela volvió a poner en agenda una pregunta que inquieta a millones de personas en la región: ¿qué tan preparada está Argentina para enfrentar un evento sísmico de gran magnitud?

Según datos del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), las zonas de mayor peligrosidad sísmica del país se encuentran en el oeste argentino. Si bien San Juan y Mendoza encabezan la lista de provincias con mayor amenaza, La Rioja figura entre las jurisdicciones donde la actividad sísmica es considerada significativa y requiere monitoreo permanente.

La provincia riojana comparte características geológicas con otras regiones andinas como Catamarca, Salta y Jujuy, ubicándose dentro de un corredor donde los movimientos tectónicos generan una actividad sísmica constante, aunque en la mayoría de los casos de baja o moderada intensidad.

Un nuevo mapa para entender mejor el riesgo

Especialistas del INPRES trabajan actualmente en la actualización del mapa nacional de peligrosidad sísmica, una herramienta clave para determinar cómo deben construirse viviendas, edificios públicos, hospitales, escuelas y obras de infraestructura.

El nuevo estudio incorpora décadas de registros, avances tecnológicos y sistemas de monitoreo más precisos, permitiendo conocer con mayor exactitud el comportamiento del suelo en cada región del país.

Los expertos aclaran que esta actualización no significa que exista un aumento repentino del riesgo de terremotos. Por el contrario, refleja una mejor capacidad científica para medir, analizar y anticipar posibles escenarios.

Para La Rioja, la información adquiere una relevancia especial. Históricamente, la provincia ha registrado movimientos sísmicos vinculados a la dinámica geológica de la Cordillera de los Andes y las sierras del noroeste argentino.

Aunque los grandes terremotos no son frecuentes, especialistas sostienen que la prevención sigue siendo la principal herramienta para reducir daños y proteger vidas. Entre las recomendaciones más importantes figuran el cumplimiento de normas de construcción sismorresistente, la capacitación de la población y la realización periódica de simulacros.

El informe también plantea la necesidad de fortalecer la red nacional de estaciones de monitoreo sísmico en diversas provincias, entre ellas Salta, Córdoba, Santiago del Estero, Santa Cruz, Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El objetivo es mejorar la detección de movimientos del suelo y generar información más precisa para futuras obras de infraestructura estratégica.

El terremoto ocurrido en Venezuela volvió a demostrar que los fenómenos sísmicos pueden producirse sin previo aviso y generar consecuencias devastadoras. En ese contexto, La Rioja aparece dentro del grupo de provincias argentinas donde la vigilancia permanente, la planificación urbana y la preparación ciudadana resultan fundamentales para minimizar riesgos ante un eventual evento de gran magnitud.

La ciencia insiste en un mensaje claro: los terremotos no pueden evitarse, pero una sociedad preparada puede reducir considerablemente sus consecuencias.