El último informe de las pruebas Aprender encendió las alarmas rojas en el sistema educativo riojano. La provincia quedó en los puestos más bajos del país en el nivel secundario y muestra una preocupante desigualdad entre la educación pública y la privada.
La realidad del sistema educativo en La Rioja vuelve a quedar expuesta bajo la lupa de las estadísticas oficiales. Tras conocerse los resultados desglosados de las últimas evaluaciones nacionales Aprender, los datos para la provincia trazan un panorama crítico: niveles de rezago estructural en el nivel secundario y una marcada brecha socioeconómica que empieza a consolidarse desde la escuela primaria.
El escenario más dramático se da en el último año de la escuela secundaria. Según los informes técnicos, La Rioja se ubicó en el pelotón de las provincias con peores desempeños del país en Matemática, compartiendo los indicadores más bajos junto a jurisdicciones como Chaco, Formosa y Santiago del Estero. Si ya a nivel nacional la cifra es alarmante (donde apenas el 14,2% de los alumnos de quinto y sexto año alcanzan niveles satisfactorios o avanzados), en el suelo riojano la gran mayoría de los jóvenes terminó la escuela sin los conocimientos mínimos requeridos, quedando estancados en los niveles “básico” o “por debajo del básico”.
La Rioja se ubicó en el pelotón de las provincias con peores desempeños del país en Matemática, compartiendo los indicadores más bajos junto a jurisdicciones como Chaco, Formosa y Santiago del Estero
En Lengua, si bien los números generales son levemente superiores debido a la naturaleza de la materia, la provincia tampoco logra levantar cabeza y se mantiene visiblemente relegada respecto a la región central y la Patagonia.
Los especialistas adjudican este fenómeno a factores que exceden las aulas: la falta de conectividad, las deficiencias de infraestructura y, fundamentalmente, la vulnerabilidad socioeconómica de los hogares riojanos.
La crisis arranca en tercer grado
La radiografía educativa se vuelve aún más preocupante al mirar la base de la pirámide. Las pruebas específicas de Aprender Alfabetización, orientadas a evaluar la comprensión lectora en niños de 3° grado de la primaria, arrojaron que en La Rioja solo el 51,9% de los chicos logra leer y comprender textos complejos de manera esperada para su edad.
En la otra vereda, un 12,1% de los alumnos evaluados en la provincia se encuentra en una situación de “bajo desempeño”, lo que significa que apenas están dando sus primeros pasos en la lectura de oraciones extremadamente simples. La Rioja quedó así dentro del grupo de las 11 provincias argentinas que superan la media nacional en dificultades de alfabetización temprana.
La injusticia de la brecha social
Detrás de los promedios provinciales se esconde la realidad que más duele: la desigualdad. Al analizar los datos en base a informes de organizaciones como Argentinos por la Educación, salta a la vista que el tipo de gestión escolar define el futuro de los estudiantes en la provincia.
En las escuelas de gestión estatal de La Rioja, los índices de bajo desempeño en lectura llegan a triplicar a los registrados en los colegios privados. Una muestra clara de que la escuela pública local, la que recibe a los sectores más vulnerables, está cargando con el impacto más duro de la crisis social y pedagógica. Los datos están sobre la mesa; el desafío de revertir un futuro hipotecado para miles de jóvenes riojanos ya no admite más demoras.
