Por Angel Flores

El líder de La Cámpora participa de actividades junto al peronismo riojano en medio de la causa Hotesur-Los Sauces, donde comparte acusación con Cristina Kirchner. La Justicia se encamina hacia un juicio oral clave por presunto lavado de activos y asociación ilícita.

La visita del diputado nacional Máximo Kirchner a La Rioja para participar de las actividades por el 50° aniversario del martirio de monseñor Enrique Angelelli encuentra al dirigente en uno de los momentos judiciales más delicados de su carrera política.

Mientras el kirchnerismo busca reorganizarse y mostrar señales de unidad frente al gobierno de Javier Milei, el principal referente de La Cámpora continúa bajo la lupa de la Justicia en la causa Hotesur-Los Sauces, considerada una de las investigaciones patrimoniales más importantes vinculadas a la familia Kirchner.

En ese expediente, Máximo Kirchner comparte el lugar de principal acusado junto a su madre, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en una causa que investiga presuntas maniobras de lavado de activos a través de las empresas familiares Hotesur S.A. y Los Sauces S.A.

Según la acusación fiscal, ambas firmas habrían sido utilizadas para recibir millonarios pagos provenientes de empresarios que durante los gobiernos kirchneristas obtuvieron contratos de obra pública, entre ellos Lázaro Báez y Cristóbal López.

El expediente que más preocupa al kirchnerismo

A diferencia de otras investigaciones judiciales que rodearon al kirchnerismo durante los últimos años, Hotesur-Los Sauces tiene una particularidad: Máximo Kirchner figura como imputado directo y deberá responder personalmente ante un tribunal oral.

Los fiscales sostienen que no sólo integró formalmente las sociedades investigadas, sino que tuvo participación en la administración y manejo de activos que hoy son objeto de la investigación.

Por ese motivo, el juicio oral es observado como una instancia determinante para el futuro político del diputado nacional y heredero natural del liderazgo kirchnerista.

Las figuras penales bajo análisis incluyen presunto lavado de activos y asociación ilícita, delitos que contemplan penas que podrían llegar hasta los diez años de prisión, además de importantes multas económicas, decomiso de bienes e inhabilitación para ejercer cargos públicos.

Si bien la responsabilidad penal sólo podrá establecerse una vez concluido el juicio y existe plena presunción de inocencia, el avance de la causa representa hoy el frente judicial más complejo para Máximo Kirchner.

En sectores de la oposición consideran que el expediente podría convertirse en un punto de inflexión para el futuro del kirchnerismo, mientras que desde el entorno del diputado sostienen que se trata de una persecución judicial y política contra la familia Kirchner.

La presencia de Máximo Kirchner en territorio riojano se produce además en un momento en que el gobernador Ricardo Quintela intenta consolidar su protagonismo dentro del peronismo nacional y fortalecer una mesa de unidad entre los distintos sectores del movimiento.

Sin embargo, el desembarco de una de las principales figuras del kirchnerismo también reabre el debate sobre las causas de corrupción que involucran a exfuncionarios y dirigentes del espacio.

Mientras los discursos apuntan a reconstruir una alternativa política frente al gobierno nacional, los tribunales federales avanzan hacia un juicio que podría transformarse en uno de los procesos judiciales más trascendentes de la historia reciente argentina.

La visita de Máximo Kirchner a La Rioja, por lo tanto, no sólo tiene lectura política. También ocurre bajo la sombra de un expediente judicial que amenaza con condicionar el futuro de uno de los dirigentes más influyentes del peronismo.