Por Angel Flores

La nueva Terminal de Ómnibus de Chamical fue finalmente inaugurada por el gobernador Ricardo Quintela, pero detrás del corte de cintas quedó una historia marcada por fondos nacionales, cambios de proyecto, demoras, reclamos cruzados y una pregunta que todavía sigue sin respuesta definitiva: cuánto dinero envió realmente la Nación y qué ocurrió con el plan original.

La obra, inaugurada el pasado 21 de agosto en el marco de los festejos por el 186° aniversario de Chamical, representa una inversión superior a los $2.038 millones, según datos oficiales. Sin embargo, su historia comenzó varios años antes y con un proyecto completamente distinto.

El origen: una remodelación financiada por Nación

En 2021, durante la presidencia de Alberto Fernández, la terminal de Chamical fue incluida dentro de un programa nacional destinado a la modernización de terminales de ómnibus en distintas provincias.

Los convenios firmados contemplaban inicialmente una remodelación integral del edificio existente y la Nación comprometió recursos para su ejecución.

Según documentación difundida en distintos momentos, los montos comprometidos superaban los 70 millones de pesos de aquella época, aunque existen diferencias entre las cifras informadas por organismos nacionales y provinciales.

El hallazgo que cambió todo

Durante el avance de los trabajos surgió un problema inesperado.

Las inspecciones técnicas detectaron graves deficiencias estructurales, presencia de antiguos pozos ciegos y problemas en el subsuelo que comprometían la seguridad del edificio existente.

Ante esa situación, la Provincia decidió abandonar el proyecto original de remodelación y avanzar hacia una reconstrucción total de la terminal.

Ese cambio de criterio transformó completamente la obra y disparó nuevas discusiones sobre el financiamiento.

La polémica por los fondos

La controversia comenzó cuando el Gobierno nacional reclamó rendiciones sobre los fondos transferidos para el proyecto original.

Desde la administración provincial sostuvieron que los recursos nacionales resultaban insuficientes para afrontar una obra nueva y que gran parte de la inversión terminó siendo absorbida por las arcas riojanas.

La secretaria de Transporte de la provincia, Alcira Brizuela, aseguró recientemente que la Nación habría aportado alrededor de 30 millones de pesos, fondos que —según afirmó— fueron debidamente rendidos.

Sin embargo, desde sectores nacionales sostuvieron que el porcentaje transferido habría sido considerablemente mayor y que aún existían diferencias administrativas vinculadas a la documentación presentada.

Una obra que demandó más de $2.000 millones

Con el proyecto reformulado, la Provincia retomó los trabajos y ejecutó una terminal completamente nueva.

La construcción demandó alrededor de veinte meses de trabajo y concluyó con un moderno edificio que incorpora:

  • Siete dársenas para colectivos.
  • Seis boleterías.
  • Locales comerciales.
  • Confitería.
  • Cajero automático.
  • Posta policial.
  • Posta sanitaria.
  • Nuevos espacios de espera para pasajeros.

El costo final informado oficialmente alcanzó los $2.038.473.355,89, una cifra que contrasta fuertemente con los montos originalmente previstos cuando la obra fue anunciada años atrás.

La pregunta que sigue abierta

La inauguración permitió cerrar una obra largamente esperada por los habitantes de Chamical, pero no terminó con los interrogantes.

La principal discusión ya no pasa por quién cortó la cinta ni quién concluyó los trabajos.

La pregunta que todavía permanece es otra:

¿Cuánto dinero nacional ingresó efectivamente para la obra original, cuánto se ejecutó, cuánto se rindió y en qué momento una remodelación terminó convirtiéndose en una construcción completamente nueva que demandó más de $2.000 millones?

Mientras las distintas versiones continúan enfrentándose, la nueva terminal ya está en funcionamiento. Pero el debate sobre el recorrido de los fondos públicos que dieron origen al proyecto sigue esperando una explicación definitiva.