Los principales centros meteorológicos del mundo coinciden en una advertencia que ya genera preocupación en Sudamérica: el fenómeno climático El Niño se está fortaleciendo y podría convertirse en uno de los eventos más intensos registrados en décadas, con efectos que se extenderían desde septiembre de 2026 hasta abril de 2027.

El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que las condiciones actuales son consistentes con una fase cálida de El Niño y que existe una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno continúe durante los próximos meses.

Aunque La Rioja no suele estar entre las provincias más afectadas por las inundaciones asociadas a El Niño, los especialistas advierten que un evento de gran intensidad puede alterar drásticamente los patrones normales de precipitación y generar fenómenos extremos en cortos períodos de tiempo.

Riesgo de crecientes y desbordes

Una de las principales amenazas para la provincia será la ocurrencia de tormentas severas concentradas en pocas horas. Este tipo de eventos puede provocar crecidas repentinas en ríos secos, arroyos temporarios y cauces aluvionales que atraviesan localidades como Chilecito, Famatina, Nonogasta, Sañogasta, Villa Unión, Chamical, Olta y la Capital.

Las experiencias recientes demuestran que lluvias intensas en zonas montañosas pueden desencadenar aludes de barro, arrastre de rocas y cortes de rutas, especialmente en sectores cercanos a la Sierra de Famatina y los cordones precordilleranos. El Niño está asociado a un aumento de precipitaciones en sectores del Cono Sur y a eventos meteorológicos más extremos.

La infraestructura pluvial de varias ciudades riojanas presenta limitaciones para soportar lluvias excepcionales. Ante tormentas repetidas durante varios meses, podrían registrarse anegamientos en barrios urbanos, ingreso de agua a viviendas y saturación de los sistemas de drenaje.

Los especialistas advierten además sobre posibles desbordes cloacales debido a la sobrecarga de los sistemas sanitarios, una situación que ya se observó en otras provincias argentinas durante eventos de lluvias extraordinarias. La acumulación de agua también incrementa los riesgos sanitarios y ambientales.

Impacto sobre la producción agrícola

Los productores agrícolas podrían enfrentar un escenario contradictorio. Por un lado, la disponibilidad de agua beneficiaría a ciertos cultivos y pasturas después de años marcados por la sequía. Sin embargo, lluvias excesivas durante la floración o cosecha pueden provocar pérdidas importantes.

También podrían verse afectados caminos rurales, canales de riego, sistemas de conducción de agua y explotaciones ganaderas ubicadas en zonas bajas o cercanas a cauces temporarios.

Más mosquitos y enfermedades

La Organización Panamericana de la Salud alertó que los eventos asociados a El Niño favorecen la proliferación de enfermedades transmitidas por vectores debido a la acumulación de agua y al aumento de la humedad ambiental. Esto podría traducirse en una mayor presencia de mosquitos y un incremento del riesgo de dengue en distintas regiones del país.

Las rutas nacionales 38, 40, 74, 75 y 141, además de numerosos caminos provinciales, podrían sufrir interrupciones temporales por crecientes, erosión de banquinas o desprendimientos de material en zonas serranas.

Los antecedentes recientes de cortes provocados por lluvias torrenciales demuestran que la conectividad vial es uno de los puntos más sensibles cuando se producen precipitaciones extraordinarias.

Un fenómeno que preocupa a toda Sudamérica

Diversos organismos internacionales advierten que el evento 2026-2027 podría ubicarse entre los más intensos desde que existen registros modernos. Modelos climáticos internacionales estiman una probabilidad superior al 80% de que alcance categoría “muy fuerte” durante la primavera y el verano austral.

Para La Rioja, esto no significa necesariamente lluvias permanentes durante ocho meses, sino una mayor frecuencia de tormentas severas, precipitaciones intensas en períodos cortos y fenómenos extremos capaces de generar inundaciones, daños en infraestructura, problemas sanitarios y complicaciones productivas.

Ante este escenario, especialistas recomiendan reforzar la limpieza de cauces, desagües y canales, revisar obras de defensa aluvional y mantener actualizados los sistemas de alerta temprana para minimizar el impacto de un fenómeno climático que promete convertirse en uno de los protagonistas del verano 2026-2027.