El Parque Nacional Talampaya vuelve a sorprender a la comunidad científica y a los amantes de la historia. Un reciente relevamiento realizado con tecnología de drones en los sitios arqueológicos Puerta de Talampaya y Aguas Arriba permitió identificar nuevos grabados rupestres que hasta el momento permanecían ocultos y no figuraban en los registros oficiales.
El trabajo fue llevado adelante por especialistas en arqueología y conservación patrimonial, quienes utilizaron imágenes aéreas de alta resolución para examinar sectores de difícil acceso y detectar detalles que resultan imperceptibles desde el suelo. Gracias a esta metodología con drones, se localizaron manifestaciones rupestres inéditas que amplían el conocimiento sobre las antiguas poblaciones que habitaron la región.
Los nuevos hallazgos representan un aporte significativo para la investigación de las culturas prehispánicas que dejaron su huella en uno de los paisajes más emblemáticos de Argentina. Talampaya, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en el año 2000 junto al Parque Provincial Ischigualasto, conserva testimonios arqueológicos y paleontológicos de enorme valor científico.
Los drones permiten generar modelos tridimensionales del terreno y realizar relevamientos fotogramétricos con gran precisión. Esta herramienta se ha convertido en un aliado fundamental para la arqueología moderna, ya que posibilita documentar sitios patrimoniales sin alterar las estructuras ni el entorno natural.
Además del descubrimiento de nuevos grabados, los investigadores avanzaron en otra tarea clave: la toma de muestras del denominado “barniz del desierto”, una fina capa oscura que recubre muchas de las superficies rocosas de ambientes áridos.
El misterio del barniz del desierto
Este fenómeno natural está compuesto por minerales como manganeso y hierro que se acumulan lentamente sobre las rocas a lo largo de miles de años. Su estudio puede brindar información valiosa para estimar la antigüedad de las superficies y comprender mejor el contexto temporal en el que fueron realizados los grabados.
Las muestras obtenidas serán analizadas en laboratorios especializados, donde se buscará determinar la velocidad de formación de estas capas minerales y establecer parámetros que permitan aproximarse a la edad de las representaciones rupestres.
Más conocimiento para proteger el patrimonio
Los resultados de estas investigaciones no solo aportarán nuevos datos sobre la ocupación humana en Talampaya, sino que también fortalecerán las estrategias de conservación y protección del patrimonio arqueológico.
Especialistas destacaron que cada nuevo descubrimiento ayuda a reconstruir la historia de los pueblos originarios que habitaron la región hace cientos o miles de años, además de reforzar la necesidad de preservar estos sitios frente al impacto del tiempo, el clima y la actividad humana.
El hallazgo confirma que, incluso después de décadas de estudios, Talampaya sigue guardando secretos bajo sus imponentes paredones rojizos, revelando nuevas pistas sobre el pasado de La Rioja y consolidándose como uno de los tesoros arqueológicos más importantes de Sudamérica.
