Guitarrín, el caballo que murió en el Hipódromo San Antonio de Aimgoasta

Una jornada que debía ser de fiesta para los aficionados al turf terminó en una escena dramática este domingo en el Hipódromo San Antonio de Aimogasta, donde un caballo pura sangre murió tras sufrir gravísimas lesiones durante una carrera.

El hecho ocurrió alrededor de las 15:30, mientras se desarrollaba la segunda competencia de la jornada hípica. En la prueba participaban los ejemplares “Nevadito”, “Daniela” y “Guitarrín”, cuando se produjo el lamentable episodio que conmocionó a los presentes.

De acuerdo con la información brindada por fuentes policiales, cuando faltaban apenas unos 15 metros para cruzar la línea de llegada, el jockey que conducía a “Guitarrín” perdió el control del animal luego de que este sufriera severas lesiones en sus extremidades delanteras.

Los informes preliminares indican que el caballo padeció fracturas expuestas en ambas patas delanteras, una de las lesiones más graves que puede sufrir un ejemplar de carrera. La situación generó momentos de extrema tensión entre los organizadores, competidores y espectadores que seguían la competencia.

Tras el incidente, se activó el protocolo correspondiente y se dio intervención inmediata a las autoridades policiales y judiciales. También fueron convocados integrantes de una protectora de animales, quienes se presentaron en el lugar para acompañar las actuaciones.

Sin embargo, pese a los esfuerzos realizados, minutos después el equino —un pura sangre de aproximadamente cinco años— murió como consecuencia de las graves heridas sufridas. Según consta en el informe policial, el fallecimiento se habría producido aparentemente por un paro cardíaco derivado del cuadro traumático.

La muerte del animal provocó una profunda conmoción entre los asistentes y llevó a los organizadores a tomar la decisión de suspender el resto de la jornada hípica prevista para este domingo.

En el procedimiento trabajó personal de la Unidad Regional III y de la Comisaría de Aimogasta, que realizó las actuaciones correspondientes para determinar las circunstancias exactas en las que ocurrió el hecho.

El episodio reabre además el debate sobre las condiciones de seguridad y control en las competencias hípicas, una actividad que históricamente genera fuertes controversias entre los defensores de los animales y los sectores vinculados al turf.