El violento episodio ocurrió en las canchas de Veteranos, en la ciudad de La Rioja, durante un torneo de fútbol infantil. Un hombre de 40 años habría agredido de un puñetazo al juez del encuentro, mientras que otro de 27 años, intentó enfrentarse con los policías que intervinieron. Ambos terminaron alojados en la Alcaidía Policial.
Un nuevo episodio de violencia empañó una jornada deportiva que debía tener como protagonistas a los chicos. Este domingo 25 de octubre, un torneo de fútbol infantil disputado en las canchas de Veteranos, ubicadas en la intersección de la avenida Félix de la Colina y la Ruta Nacional 38, terminó con dos hombres demorados tras un grave incidente.
De acuerdo con la información difundida por medios locales, el hecho ocurrió alrededor de las 14:20, cuando Gabriel Alejandro Cuevas, de 40 años, habría increpado y golpeado con el puño en el rostro al árbitro Daniel Enrique Reynoso, de 48 años.
La situación motivó la inmediata intervención del personal policial que se encontraba en el predio cumpliendo un servicio adicional. Los efectivos actuaron para controlar el desorden y reducir al presunto agresor.
Durante el procedimiento también intervino Francisco Alejandro Vera, de 27 años, quien, según los reportes periodísticos, habría generado disturbios e intentado agredir físicamente a los uniformados para impedir la actuación policial.
Ante el aumento de la tensión, se solicitó apoyo a efectivos de la Comisaría Sexta. Finalmente, ambos hombres fueron reducidos y trasladados a la Alcaidía Policial, donde quedaron alojados en carácter contravencional, previo examen médico.
Violencia en un torneo donde los protagonistas son los chicos
Lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa un problema que preocupa en el deporte amateur: las agresiones de adultos en espacios donde los niños deberían aprender a competir, respetar las reglas y disfrutar del fútbol.
Un desacuerdo con una decisión arbitral, una discusión o cualquier diferencia durante un partido no justifican una agresión física ni un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.
Las canchas infantiles deberían ser espacios de formación, convivencia y respeto. Cuando los adultos trasladan la violencia al campo de juego, el ejemplo que reciben los chicos es exactamente el contrario al que el deporte busca enseñar.
El fútbol infantil no puede convertirse en escenario de violencia por la conducta de los mayores.
