Los médicos José Gigena y Cecilia Ousset, que habían asistido en el Hosptial del Este a Lucía, la niña tucumana de 11 años, violada por su abuelastro en 2019, fueron sobreseídos por la justicia.

Según manifestó la madre de la niña, en diferentes oportunidades solicitaron la interrupción legal del embarazo, pero jamás tuvieron acceso a esa intervención. Finalmente, y debido al avanzado estado de la gestación, los ginecólogos Gigena y Ousset le realizaron una cesárea.

Esa intervención quirúrgica sucedió en condiciones de una fuerte polémica en Tucumán y todo el país

El procedimiento de la niña de 11 años se realizó en el Hospital del Este. Ousset y Gigena expresaron en su momento que hasta horas antes de la cirugía nadie sabía si se iba a hacer o no, y que el hermetismo era absoluto. “Parecía un operativo clandestino”, dijeron.

Tras explicar que la cesárea era la única opción posible en función del estado biológico, psíquico y social de la nena, y que cualquier otro tipo de intervención iba a ser difícil de tolerar para su cuerpo, además de larga y dolorosa para una gestación de alrededor de 23 semanas (los médicos del Hospital calcularon 25), remarcaron que la paciente y su progenitora ratificaron la decisión de seguir adelante cuando les informaron los detalles del procedimiento.
Como la neonata falleció poco después, la fiscal Adriana Giannoni abrió una investigación contra ambos médicos por el presunto delito de homicidio. Ayer, finalmente, quedaron sobreseídos.

Ousset lo celebró en las redes sociales: «amigos, estoy formalmente sobreseída del caso Lucía», escribió en Facebook. Y agregó: «colegas, sin miedo a seguir defendiendo los derechos, sin miedo contras los perversos que obligan a gestar, que ellos vayan a la cárcel, nosotros no. Nunca más se atrevan a tocarnos».