En el 2015, Luis Beder Herrera expropió el 70% del Banco de La Rioja al Grupo ICK, al enterarse que lo denunciaron en el Banco Central por operaciones sospechosas y por lavar 570 millones de pesos en la entidad.
En ese año ICK es dueño del Banco de Santiago del Estero (BSE), donde supieron tener una estrecha relación con el matrimonio Juárez, dueños de esa provincia por décadas. El 20 de diciembre de 2000 el Gobierno provincial le vendió el 70% del Banco local y se quedó con dos directores y un síndico, encargados de rubricar los balances.
Un jueves, los 32 diputados oficialistas irrumpieron con un proyecto exprés, para expropiar ese 70%, para sorpresa de los 4 radicales que completan la Legislatura.
Pronto se supo lo que pasaba: los directivos del BSE denunciaron que el gobernador había realizado operaciones de lavado por 570 millones de pesos a través de ONG’s ligadas a Beder Herrera. Una de las maniobras denunciadas, fue que sacaron por ventanilla, unos 300 millones de pesos por distintas ONGs, que derivó después a una denuncia que hasta el día de hoy, descansa en tribunales Federales de La Rioja.
“Las entidades que han recibido esto en los últimos 18 meses han movido más o menos 570 millones de pesos y de ese importe se retiraron por caja como adelanto en efectivo unos 300 millones. Monitoreamos esto, hemos tenido que ajustar la operatoria a las normas que impone el Banco Central”, dijo a Cadena 3 María Josefina Zabala, síndica del nuevo Banco de La Rioja.
Según la historia reconstruida por LPO, lo que explotó es una sociedad que le habría servido al gobernador para mover recursos públicos y pudo haber complicado en la justicia al Grupo ICK.
Para evitarlo, los experimentados banqueros dejaron correr varios reportes de operaciones sospechosas (ROS) a la Unidad de Información Financiera (UIF), encargada de controlar el lavado de dinero.
Por presión de Cristina Kirchner, el organismo de José Sbatella ajustó sus presiones a los Bancos y llega a abrir expedientes por el retiro de 30 mil pesos.
Tal como admitió la síndica Zabala, en el Banco de La Rioja esa cifra era irrisoria, porque las ONG acostumbraban a depositar cheques millonarios y llevarse una buena parte en efectivo. Ni siquiera abrían una cuenta corriente.
Estas entidades no son desconocidas. Era habituales adjudicatarias de obra pública y el gobernador las premiaba por supuestos actos de beneficencia y todo ese dinero era depositado en el BSE.
Ni bien el Banco Central y la UIF quisieron conocer más de la operatoria, Beder Herrera prefirió patear el tablero.
“La ley de expropiación está tapada de vicios, porque no se cumplió ni los mínimos requisitos. Nosotros no queremos defender a ICK, pero sí saber qué pasó”, le dijo a LPO Inés Brizuela Dora, una de las cuatro diputadas radicales en ese tiempo.
En un impresionante operativo con la policía local, Beder Herrera ordenó sacar los fondos del banco, cortando toda la calle San Martín y parte de Rivadavia, para la salida rápida de los camiones de caudales desde el banco, a un destino desconocido
Posteriormente vecinos reportaron un gran movimiento policial y la salida de los camiones de caudales.
Fiel a su estilo, Beder Herrera, que le dejará su cargo a su vice Sergio Casas, ni siquiera esperó la autorización del Banco Central para ocupar la entidad riojana, que según la ley, seguirá siendo privada. La ocupó de prepo, basado en una supuesta orden judicial. Así funcionan las cosas en La Rioja.
Algunas versiones dicen que la idea de Beder Herrera es volver a vender el Banco antes del cambio de mando. Hablan de transferírselo al Provincia, a través de Daniel Scioli.
“Nosotros vamos a pedir el informe del Tribunal de Cuentas en la próxima sesión”, anticipó Brizuela y Dora. También Sergio Massa denunció a Beder Herrera por “robar un banco”.