Por Angel Flores
Tal como lo adelantó El Federal en diciembre, las negociaciones entre el Gobierno de La Rioja y la Casa Rosada nunca despegaron. Lejos de un acuerdo silencioso, el intento de destrabar fondos nacionales terminó empantanado por una disputa política de fondo: el sistema electoral. La exigencia libertaria de implementar la Boleta Única de Papel chocó contra la negativa absoluta del gobernador Ricardo Quintela, decidido a sostener —e incluso profundizar— el esquema que garantiza su control territorial.
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El fallido intento de tregua financiera tuvo como protagonistas al flamante secretario General de la Gobernación, Ricardo Herrera, y al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem. El objetivo provincial era claro y urgente: conseguir recursos extras para paliar la caída de la coparticipación y afrontar compromisos salariales.
Según fuentes de El Federal en Casa Rosada, el resultado fue un portazo político, “sin reforma electoral, no hay plata”, dijeron
La negociación se desarrolló bajo radar y a golpe de WhatsApp. Durante varios días, Herrera y Menem mantuvieron extensos intercambios virtuales. Pero la respuesta del titular de Diputados fue tan directa como incómoda para el oficialismo riojano: sin reforma electoral, no hay fondos.
Menem exigió la implementación inmediata de la Boleta Única de Papel (BUP), una bandera central del Gobierno nacional y una condición que Quintela considera una línea roja. En la Residencia Oficial, la propuesta cayó como una bomba. El peronismo local no está dispuesto a resignar el sistema de colectoras, pieza clave de su hegemonía electoral. Lejos de avanzar hacia un esquema más transparente, el gobernador insiste en restablecer la Ley de Lemas, un mecanismo aún más cuestionado que permite sumar votos de distintas listas para sostener el poder.
Ante el primer fracaso, la provincia activó un canal alternativo. El senador nacional Fernando Rejal buscó destrabar la situación a través de Eduardo “Lule” Menem, operador político de confianza de Karina Milei. La apuesta fue apelar a la gobernabilidad y la paz social en una provincia financieramente asfixiada.
Pero el resultado fue idéntico. Desde Balcarce 50 la orden es taxativa: no habrá asistencia extraordinaria para gobernadores que sostengan lo que el oficialismo nacional define como “trampas electorales”.
El final de la negociación subterránea se oficializó este domingo, cuando Martín Menem utilizó su cuenta de X para reiterar su postura y marcar el terreno. El mensaje fue inequívoco y dirigido a la dirigencia riojana: Boleta Única o nada.
Tenemos que seguir trabajando para tener BOLETA ÚNICA DE PAPEL en cada provincia y terminar con la trampa de las colectoras o los cientos de partidos en el mismo distrito que solo distorsionan la verdadera voluntad del electorado.
— Martin Menem (@MenemMartin) January 4, 2026
La conclusión política es un bloqueo total. Quintela se niega a ceder su andamiaje electoral, convencido de que es su última línea de defensa frente al avance opositor. La Nación, en espejo, cerró la canilla. Sin reforma, no hay recursos. El resultado es una provincia al borde del abismo financiero, sin fondos frescos y con un conflicto político que promete escalar.
