Por primera vez en la historia sanitaria del país, el Estado nacional incorporó datos consolidados sobre autolesiones e intentos de suicidio en el sistema público de salud. El hito quedó reflejado en el Boletín Epidemiológico Nacional N.º 788, que expone una realidad cruda y hasta ahora invisibilizada: la salud mental atraviesa una crisis silenciosa que golpea con fuerza a adolescentes y jóvenes.

Entre abril de 2023 y octubre de 2025, el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud registró 22.249 intentos de suicidio atendidos en hospitales y centros de salud de todo el país. Del total, el 5% tuvo desenlace mortal, una cifra que enciende todas las alarmas.

Aunque el 61% de los episodios correspondió a mujeres, el informe revela un dato clave y preocupante: la letalidad fue cinco veces mayor en varones, lo que confirma una tendencia ya observada a nivel internacional y que exige políticas públicas diferenciadas por género.

El grupo etario más afectado es el de adolescentes y jóvenes de entre 15 y 24 años, con una sobrerrepresentación femenina marcada en el segmento de 15 a 19 años. Especialistas advierten que este dato no puede leerse de forma aislada, sino en el contexto de precariedad económica, consumos problemáticos, violencia, frustración social y falta de acceso oportuno a dispositivos de contención.

La Rioja: una realidad que interpela al sistema provincial

Si bien el boletín no desagrega aún cifras oficiales por provincia, La Rioja no está exenta de esta problemática. Profesionales de la salud mental y trabajadores del sistema público vienen alertando desde hace años sobre el incremento de consultas por ideación suicida, autolesiones y cuadros depresivos, especialmente en adolescentes y jóvenes.

Hospitales y centros de atención primaria de la provincia reciben cada vez más casos que requieren intervención urgente, muchas veces sin contar con equipos interdisciplinarios suficientes ni dispositivos de seguimiento sostenido. La falta de estadísticas provinciales consolidadas fue, hasta ahora, una de las principales barreras para dimensionar el problema y diseñar respuestas eficaces.

La inclusión de estos datos en el Boletín Epidemiológico Nacional marca un punto de inflexión: lo que no se mide no se gestiona, y lo que se oculta, se agrava.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación reconocen que este registro es solo el primer paso. La información busca fortalecer estrategias de prevención, mejorar la detección temprana y orientar políticas públicas basadas en evidencia.

En La Rioja, el desafío es doble: reconocer la magnitud del problema y reforzar el sistema de salud mental, con más profesionales, mayor presencia territorial y políticas activas que lleguen a escuelas, barrios y familias.

La salud mental dejó de ser un tema secundario. Los números lo confirman y la realidad provincial lo exige: hablar del tema salva vidas.