En la provincia de La Rioja crece la preocupación por el nivel de endeudamiento que enfrentan miles de empleados públicos con el Banco Rioja, en un contexto económico cada vez más complejo y con salarios que no logran acompañar la inflación.
Diversos sectores advierten que la facilidad para acceder a líneas de crédito, especialmente tarjetas, está generando una situación de fuerte dependencia financiera. En este marco, el especialista en deudas y presidente de Arco Acción Ciudadana, Emanuel Akiki, lanzó duras críticas hacia la entidad bancaria provincial.
“El Banco Rioja miente”, afirmó Akiki, al cuestionar la política crediticia aplicada sobre los trabajadores estatales. Según explicó, el banco otorga tarjetas de crédito con límites que van desde los 8 hasta los 15 millones de pesos, montos que —según sostuvo— resultan desproporcionados frente a salarios que en muchos casos no superan el millón de pesos mensual.
El especialista advirtió que esta operatoria genera un círculo de endeudamiento difícil de romper. “A la hora de pagar la tarjeta, al agente público le descuentan la totalidad del sueldo, incluida la quincenita, tomando ese dinero de manera intempestiva y arbitraria en concepto de pago mínimo, porque nunca puede costear el pago total de la cuota asumida”, señaló.
En ese sentido, explicó que esta dinámica provoca que la deuda “nunca baje y siempre persista”, dejando a muchos trabajadores sin ingresos disponibles incluso para cubrir necesidades básicas como la alimentación.
Akiki fue más allá y calificó el sistema como “una usura encubierta”, al considerar que el banco tiene un riesgo prácticamente nulo, ya que cobra directamente de los haberes de los empleados públicos antes de que estos dispongan de su salario.
Además, recordó la vigencia de la Ley Provincial 8232, que establece un tope del 30% para los descuentos sobre los sueldos estatales. “Sabemos que esto no es así”, denunció, sugiriendo que en la práctica se estarían superando ampliamente esos límites.
Otro de los puntos críticos señalados es la falta de libertad de elección por parte de los empleados públicos, quienes —según indicó— se encuentran “cautivos” del sistema bancario provincial al no poder optar por otra entidad para percibir sus haberes.
La situación abre un fuerte debate sobre el rol del banco estatal, el acceso al crédito y los mecanismos de protección a los trabajadores, en un escenario donde el endeudamiento se convierte en una herramienta de supervivencia, pero también en una trampa difícil de sortear.
