El megaproyecto minero Vicuña comenzó a destrabarse tras semanas de tensión judicial y política con el Gobierno de La Rioja. Luego del conflicto por el paso logístico en la zona de Guandacol, la empresa y la administración de Ricardo Quintela avanzaron en un principio de acuerdo que fija siete puntos centrales para garantizar beneficios concretos para la provincia.

El entendimiento llega en un momento decisivo para uno de los proyectos de cobre más grandes del mundo, que prevé inversiones por 18.000 millones de dólares durante la próxima década y exportaciones anuales cercanas a los 6.000 millones de dólares.

El conflicto que puso a La Rioja en el centro de la escena

Aunque el yacimiento Vicuña —integrado por Josemaría y Filo del Sol— se encuentra en territorio sanjuanino, la principal vía logística del proyecto atraviesa más de 200 kilómetros por suelo riojano, especialmente por Guandacol. Esa situación convirtió a La Rioja en un actor clave con poder de incidencia directa sobre la operación minera.

La tensión escaló el pasado 14 de abril, cuando la jueza riojana María Greta Decker ordenó suspender por 30 días las actividades vinculadas al proyecto en territorio provincial y prohibió la circulación de maquinaria pesada por el corredor de Guandacol.

La medida judicial se basó en la falta de una Evaluación de Impacto Ambiental integral presentada ante las autoridades riojanas, pese a que el proyecto ya contaba con aprobación ambiental en San Juan.

La situación obligó a la empresa a utilizar rutas alternativas dentro de San Juan, aumentando costos y complejidad operativa. Sin embargo, las negociaciones entre ambas partes lograron descomprimir el conflicto y abrir una mesa de diálogo político y técnico.

Los siete puntos del acuerdo entre Vicuña y La Rioja

El ministro de Trabajo y Minería riojano, Federico Bazán, confirmó los ejes principales del entendimiento preliminar que será plasmado en un documento formal.

1. Mantenimiento del camino a Guandacol

La empresa financiará el mantenimiento integral del camino utilizado para el acceso logístico al proyecto minero.

2. Construcción de un by pass vial

Se ejecutará una obra complementaria para desviar el tránsito pesado fuera del casco urbano de Guandacol. La inversión estimada ronda los 10 millones de dólares.

3. Participación de proveedores riojanos

Se creará un registro formal para incorporar empresas y proveedores locales a la cadena de valor minera.

4. Empleo para trabajadores riojanos

El acuerdo contempla la generación de puestos de trabajo directos para mano de obra de La Rioja en distintas etapas del proyecto.

5. Capacitación laboral

También se implementará un plan de formación profesional destinado a preparar trabajadores locales para la actividad minera.

6. Control ambiental provincial

El Gobierno riojano tendrá mecanismos de supervisión y fiscalización ambiental sobre cualquier impacto generado en su territorio.

7. Firma de un acuerdo formal

Todos los compromisos serán incluidos en un documento escrito que ambas partes prevén firmar en el corto plazo.

“La única forma en que buscamos desarrollar la minería es si impacta de manera directa en La Rioja”, sostuvo Bazán al defender la postura del Gobierno provincial.

Una negociación clave para el futuro del proyecto

Desde la empresa, Ricardo Morea destacó el avance del diálogo y aseguró que existe una “agenda de trabajo concreta” con voluntad de cooperación entre las partes.

Mientras tanto, Vicuña retomó parcialmente la circulación logística bajo el denominado “Plan Invierno 2026”, con estrictos protocolos horarios para vehículos livianos, maquinaria pesada y transporte de personal.

En paralelo, la compañía avanza en la construcción del llamado “Corredor Norte”, una nueva vía totalmente dentro de San Juan que busca reducir a futuro la dependencia logística del territorio riojano.

El acuerdo aparece además en un momento decisivo para el futuro del emprendimiento. El CEO de Vicuña, Ron Hochstein, confirmó que el objetivo es que las multinacionales BHP y Lundin Mining tomen la Decisión Final de Inversión antes de fin de 2026.

Solo este año, el proyecto prevé inversiones cercanas a los 1.000 millones de dólares en infraestructura y obras iniciales.

Para el Gobierno riojano, el entendimiento representa una oportunidad histórica: aunque el yacimiento esté ubicado en San Juan, La Rioja busca posicionarse como un actor indispensable para la operación, obteniendo beneficios en infraestructura, empleo, actividad económica y participación indirecta en uno de los proyectos mineros más ambiciosos de Sudamérica.