La Secretaría de Gestión Educativa expresó su preocupación por la instalación de antenas satelitales en establecimientos rurales y advirtió sobre posibles riesgos vinculados a costos, privacidad y soberanía tecnológica.

La reciente entrega e instalación de antenas satelitales Starlink en escuelas rurales de distintas provincias abrió un nuevo debate sobre el modelo de conectividad educativa en Argentina. En La Rioja, la Secretaría de Gestión Educativa manifestó públicamente su preocupación por la incorporación del servicio de la empresa privada fundada por Elon Musk y defendió el rol de la infraestructura estatal para garantizar el acceso a internet en los establecimientos educativos.

A través de un comunicado oficial, el organismo provincial remarcó que actualmente alrededor del 80% de las escuelas rurales riojanas ya cuentan con conectividad gracias al trabajo conjunto desarrollado por Internet Para Todos y la empresa estatal ARSAT, lo que permitió avanzar durante los últimos años en la reducción de la brecha digital en zonas alejadas de los centros urbanos.

Desde la Secretaría sostuvieron que la conectividad no debe ser considerada un servicio comercial más, sino un derecho fundamental vinculado al acceso a la educación, la información y la igualdad de oportunidades. En ese sentido, recordaron que la Constitución Provincial reconoce el acceso a las tecnologías de la información como una herramienta esencial para el desarrollo social y educativo.

Cuestionamientos al modelo Starlink

Entre las principales observaciones realizadas por las autoridades educativas se encuentran los límites de consumo de datos que poseen algunos planes del servicio satelital, la incertidumbre sobre los costos futuros una vez finalizados los períodos promocionales o subsidios iniciales y la dependencia tecnológica de una empresa privada extranjera para una función considerada estratégica.

Además, se plantearon interrogantes respecto al tratamiento y la protección de los datos que circulan por la red, así como la posibilidad de que eventuales modificaciones comerciales, técnicas o contractuales puedan afectar la continuidad del servicio en las instituciones educativas.

Otro de los puntos señalados por la cartera educativa es el eventual debilitamiento de la infraestructura pública de telecomunicaciones construida durante años por organismos nacionales y provinciales. Según sostienen, la expansión de soluciones privadas podría desplazar inversiones destinadas a fortalecer redes estatales de largo alcance y cobertura permanente.

Reclamo por mayor transparencia

La Secretaría también reclamó información detallada sobre el acuerdo alcanzado con el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) para la distribución de las antenas satelitales. Particularmente, solicitaron conocer cuáles son las escuelas beneficiadas, los criterios de selección utilizados y los alcances técnicos y económicos del programa.

Para las autoridades provinciales, resulta fundamental que cualquier iniciativa vinculada a la conectividad educativa sea implementada con información pública y participación de los distintos actores involucrados, especialmente cuando impacta directamente en el sistema educativo rural.

El debate de fondo

La discusión trasciende la simple instalación de antenas y pone sobre la mesa un tema estratégico para el futuro: quién debe garantizar la conectividad en las escuelas argentinas. Mientras sectores nacionales destacan la rapidez y alcance de la tecnología satelital para llegar a zonas remotas, desde La Rioja insisten en que la conectividad escolar debe formar parte de una política pública sostenida, respaldada por infraestructura estatal y concebida como un derecho y no como un servicio sujeto exclusivamente a las reglas del mercado.

En ese marco, la Secretaría de Gestión Educativa ratificó su compromiso con la educación pública, la soberanía tecnológica y el fortalecimiento de las redes de conectividad desarrolladas por el Estado, sosteniendo que el acceso a internet en las escuelas rurales debe ser garantizado como una política de Estado permanente, independientemente de los cambios de gestión o de las condiciones impuestas por proveedores privados.