La oposición descubrió que el Municipio pasó de cobrar sumas insignificantes al 15% pleno sobre tarifas eléctricas que volaron por el aire, sumando además una “monotasa” fija de $3.000. Se calcula que la maniobra le asegura a la comuna hasta $200 millones al mes, que pagan los vecinos. El intendente Rodrigo Brizuela y Doria se niega a mostrar los números reales en el Concejo Deliberante mientras culpa a Nación de la crisis. El engaño oficial tras el escándalo y una duda que crece: ¿plata para los servicios del pueblo o para financiar la carrera política del jefe comunal? Primera parte de la investigación de EL FEDERAL ONLINE.
En los discursos públicos de la Municipalidad de Chilecito, la culpa de todo siempre la tiene otro. Si falta plata, si las calles son un desastre o si los números no cierran, el relato oficial apunta directamente a la quita de fondos de Nación y al ajuste de Javier Milei.
Sin embargo, detrás del micrófono y las quejas públicas, la gestión del intendente Rodrigo Brizuela y Doria encontró una mina de oro silenciosa: la factura de luz que cada mes pagan los vecinos del departamento.
Fueron concejales de la oposición quienes descubrieron y pusieron la lupa sobre la maniobra: el Municipio reactivó y aplicó con rigor un recargo del 15% sobre el total de la boleta de EDELaR que antes prácticamente no se cobraba, y a eso le sumó una “Monotasa” fija de $3.000.
¿De cuánta plata estamos hablando a grandes rasgos? Aunque el Ejecutivo esconde celosamente los balances oficiales, los números gruesos son contundentes: en un departamento con más de 20.000 medidores de luz, la caja combinada de la tasa del 15% y los $3.000 fijos le reporta al Municipio hasta $200 millones por mes.
En un año, son más de $2.400 millones que salen directamente del bolsillo de los vecinos y sobre los que nadie rinde cuentas. La oposiciónpresentó varios pedidos de informes, que nunca fueron contestados. La propuesta libertaria es que se informe cuánto se gasta y se recaude lo necesario para cubrir ese monto.
La avivada: del 1% al 15% justo cuando la luz se fue por las nubes
Para entender el truco no hace falta ser contador, alcanza con mirar las boletas viejas y compararlas con las actuales. Durante años, la Tasa de Alumbrado Público figuraba en el Código Tributario local (desde 2010), pero en la práctica EDELaR cobraba importes mínimos o testimoniales: cifras de $200 o $300, que representaban alrededor del 1% del total. La ordenanza existía en los papeles, pero ningún intendente la aplicaba a fondo, tal como muestra la siguiente factura, del año 2020:
El quiebre lo destapó la concejal opositora Giselle Annick Carril (LLA) tras revisar el archivo tributario y las facturas de los usuarios: fue recién en septiembre de 2024 cuando la gestión de Brizuela y Doria activó el cobro del 15% pleno. Como se ve en la siguiente factura, el salto en la recaudación municipal fue sideral:
La jugada política fue quirúrgica. Coincidió con el sinceramiento tarifario y la quita de subsidios nacionales, momento en que las boletas de energía pegaron un salto histórico. Mientras la gente rabiaba pensando que todo el aumento venía de la Casa Rosada, el Municipio se subió a la ola: como el 15% se calcula sobre el total del consumo, cuanto más cara venía la luz, más plata recaudaba la municipalidad. En el discurso se quejaban de los tarifazos; en la caja comunal se frotaban las manos.
“La tasa es vieja” (pero antes nadie la pagaba)
Cuando el tema estalló en los medios locales y la bronca de los vecinos comenzó a copar las radios, el oficialismo montó un operativo de control de daños que terminó subestimando la inteligencia de la gente.
A través de un comunicado oficial del Concejo Deliberante y declaraciones de concejales oficialistas, salieron a defenderse con un argumento falaz: aseguraron que EL FEDERAL ONLINE mentía porque la tasa del 15% “no era un invento nuevo”, sino que venía de una ordenanza del año 2010.
Con esa maniobra intentaron engañar a todo el pueblo de Chilecito. Dijeron una verdad formal para esconder una estafa moral: sí, la norma estaba escrita en un papel desde hacía 14 años, pero cuando asumió Brizuela y Doria no se cobraba de esa manera.
Durante años, los vecinos pagaban apenas el 1% o chirolas testimoniales. Ocultaron deliberadamente que fue esta gestión comunal, en septiembre de 2024, la que apretó el botón para que EDELaR empezara a descontar el 15% neto sobre boletas de decenas o cientos de miles de pesos. Quisieron tapar el tarifazo municipal echándole la culpa al pasado.
Con Rodrigo, los ricos pagan menos
Por si el 15% fuera poco, la gestión municipal fue por más. Mediante la Ordenanza 3.843 se actualizó la “Monotasa” de $3.000, supuestamente para cubrir barrido, limpieza y mantenimiento de espacios verdes. Y con la Ordenanza 3.845, firmaron un convenio con EDELaR para que la distribuidora actúe directamente como cobradora compulsiva.
¿Por qué meterlo en la boleta de la luz? Porque la luz nadie la deja de pagar por miedo al corte. Como la recaudación municipal propia es ineficiente, usaron a la empresa de energía para asegurarse la plata sin intermediarios.
Además, la medida rompió un principio básico de justicia tributaria que el peronismo no suele aplicar en sus gobierno a pesar de la retórica: que los más ricos paguen más Antes, el ABL se pagaba por zonas: el centro, que tiene más servicios y mejor infraestructura, pagaba más; la periferia pagaba menos. Ahora es tarifa plana: paga exactamente lo mismo ($3.000) una familia humilde de un barrio sin asfalto ni cloacas que una casona o un comercio del microcentro.
No te pierdas la segunda parte de esta invetigación el miércoles, en EL FEDERAL ONLINE.
