Los llamados “Chachos”, los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) emitidos por el Gobierno de La Rioja, comenzaron a ganar un inesperado mercado fuera de la provincia. En las últimas semanas, distintas publicaciones en Mercado Libre muestran billetes de 1.000, 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000 Chachos ofrecidos a coleccionistas y curiosos de todo el país, con precios que superan ampliamente su valor nominal.

Una recorrida por la plataforma permite observar que un billete de 1.000 Chachos se ofrece por valores cercanos a los $10.000 y $11.000, mientras que ejemplares de 5.000 Chachos alcanzan los $22.000 y hasta los $29.900. Los más buscados parecen ser los de mayor denominación: un billete de 10.000 Chachos se comercializa por alrededor de $59.000 y uno de 20.000 Chachos llega a cotizarse en $145.000, especialmente cuando se encuentran en estado sin circular y conservan características apreciadas por los numismáticos.

El fenómeno despertó el interés de coleccionistas de monedas y billetes de todo el país, quienes consideran a los Chachos una pieza singular dentro de la historia económica argentina. No son pocos los especialistas que comparan este interés con el que generaron en su momento otras cuasimonedas provinciales como los Patacones, Lecops, Federales o Bocades emitidos durante distintas crisis financieras.

La repercusión llegó incluso al ámbito político. La diputada nacional de La Libertad Avanza, Lilia Lemoine, reveló públicamente que compró Chachos a través de Mercado Libre para regalárselos a un amigo. La legisladora cuestionó el valor económico de la cuasimoneda riojana y la presentó como una suerte de objeto de colección más que como un instrumento de circulación.

Sin embargo, la descripción realizada por Lemoine omitió un dato central: los Chachos no son únicamente piezas para coleccionistas. Actualmente tienen circulación dentro de la provincia de La Rioja y pueden utilizarse para distintas operaciones cotidianas, incluyendo compras en comercios adheridos, pago de servicios e incluso obligaciones provinciales. Tampoco es correcto afirmar que los empleados públicos cobran íntegramente sus salarios en esta cuasimoneda, ya que los bonos representan solamente una parte de determinadas remuneraciones y pagos dispuestos por la administración provincial.

La aparición de los Chachos en plataformas de compraventa abre además un debate sobre su verdadera valoración. Mientras el Gobierno riojano sostiene que constituyen una herramienta financiera para afrontar restricciones presupuestarias y sostener el consumo interno, el mercado de coleccionistas les asigna un valor simbólico e histórico que en algunos casos multiplica varias veces su denominación original.

Lo cierto es que, más allá de la discusión política, los Chachos ya lograron algo que pocas monedas provinciales consiguen en tan poco tiempo: trascender las fronteras de La Rioja y convertirse en un objeto de interés nacional. Para algunos son una herramienta económica; para otros, una rareza numismática. Lo concreto es que hoy ya tienen un precio propio en el mercado de coleccionistas y una demanda que continúa creciendo.