El histórico dirigente peronista Jorge Yoma despidió el año con un mensaje cargado de violencia verbal, fuertes advertencias políticas y definiciones que sacudieron el tablero institucional. A través de su cuenta en la red social X, el exsenador nacional lanzó una extensa diatriba que, lejos de un saludo protocolar de Año Nuevo, se transformó en una dura proclama contra el gobierno nacional, los poderes concentrados y buena parte de la sociedad que acompañó al oficialismo.

Bajo la excusa de augurar un buen 2026, Yoma advirtió sobre presuntos intentos de desestabilización institucional en La Rioja. Según su visión, existen sectores que buscan “tomar por asalto la provincia, robarle sus recursos y desestabilizar sus instituciones”, una maniobra que comparó con las intervenciones federales de la década del ’90. El mensaje tuvo un tono directo, sin matices ni concesiones, y dejó en claro que el peronismo del interior se prepara para un año de confrontación abierta.

El posteo rápidamente escaló en temperatura política. Yoma dividió a su audiencia entre “los que me quieren y los que no” y utilizó reiteradamente el calificativo de “imbéciles” para atacar a distintos actores sociales y políticos, incluyendo a los votantes del actual gobierno nacional, a quienes responsabilizó por la situación del país.

En uno de los tramos más ideológicos de su mensaje, el dirigente riojano defendió al Norte Grande y denunció un desprecio estructural hacia el interior del país. Vinculó el racismo con el centralismo porteño y apuntó contra quienes “discriminan y promueven la expulsión de compatriotas peruanos, bolivianos, paraguayos y de toda etnia que no tenga tez blanca”, para luego sentenciar: “Es decir, el Noroeste Argentino”.

La cuestión social también ocupó un lugar central. Yoma se manifestó en contra de las políticas de seguridad de mano dura y defendió a los sectores informales de la economía. Cuestionó a quienes “persiguen y criminalizan villeros, trapitos, manteros y trabajadores ambulantes”, ubicándose en las antípodas de los discursos que reclaman orden y control del espacio público.

El exsenador no ahorró críticas contra el periodismo porteño, al que acusó de actuar como un escudo del ajuste económico. Habló del “panelerío mediático porteño” que, según él, “fabrica humo con cualquier pelotudez” para ocultar “el grave deterioro económico y social que sufre el pueblo argentino”.

Uno de los pasajes más sensibles fue la defensa explícita de Cristina Fernández de Kirchner. Yoma cargó contra quienes, según dijo, “bromean sobre la salud de la Presidenta”, a quien deseó una pronta recuperación y pidió que “Dios la bendiga”, ratificando su alineamiento político con la exmandataria.

Fútbol, política internacional y religión

El mensaje también abordó otros frentes. Yoma denunció supuestos intentos de intervenir la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y advirtió sobre maniobras para “tomar por asalto el fútbol argentino” a solo 180 días del Mundial.

En el plano internacional, ironizó sobre una publicación del diario británico The Telegraph y cuestionó su listado de líderes influyentes, señalando que dejaron afuera a figuras como León XIV, Xi Jinping, Lula, Putin y Claudia Sheinbaum. Además, se pronunció en defensa de la libertad religiosa al criticar la estigmatización de la colectividad musulmana.

Un cierre con insultos y una frase lapidaria

El final del mensaje estuvo reservado para el ataque más crudo. Citando al cantautor Facundo Cabral, Yoma puso en duda la legitimidad social del actual gobierno:
“Los boludos son muchos y peligrosos… por ahí son mayoría, votan y te ponen un presidente”.

Con un irónico “Al gran pueblo argentino, salud”, el dirigente cerró un mensaje que lejos estuvo de la concordia festiva y dejó expuesta la trinchera desde la cual el peronismo riojano y el interior profundo se preparan para resistir el nuevo año político.