Por Angel Flores

La provincia de La Rioja continuará en situación de default luego de confirmar que no podrá afrontar el próximo vencimiento de la deuda correspondiente al denominado Bono Verde, cuyo pago está previsto para el 24 de febrero de 2026. Pese a que existen instancias de diálogo con los bonistas, desde el gobierno provincial admiten que no hay acuerdo y que pagar en las condiciones actuales resulta inviable.

Según pudo confirmar RiojaVirtual a partir de fuentes de alto nivel de la Casa de las Tejas, la provincia no cuenta con los recursos necesarios para hacer frente a este nuevo vencimiento, lo que consolida un escenario de cesación de pagos que se arrastra desde hace años.

El conflicto se centra en la propuesta oficial de reestructuración de la deuda, que incluye una importante quita de intereses, entre otros puntos. Sin embargo, los bonistas hasta el momento no aceptaron las condiciones planteadas, lo que mantiene las negociaciones estancadas.

“No hay chances de pago en este contexto”, reconoció una fuente oficial, que además sostuvo que “la provincia no está en condiciones de acceder a las pretensiones económicas de los bonistas”.

El Bono Verde fue emitido en 2017 para financiar la primera etapa del Parque Eólico Arauco, uno de los proyectos energéticos más importantes de la provincia. Tras la crisis financiera, la deuda fue reestructurada en 2021, luego de la cesación de pagos registrada en 2020. Sin embargo, ese nuevo esquema tampoco pudo ser cumplido.

Actualmente, el bono tiene un rendimiento anual del 8,5% y un valor total de 318,4 millones de dólares, una cifra que resulta imposible de afrontar para las arcas provinciales en el contexto económico actual.

Las consecuencias para La Rioja

La continuidad del default no es un dato menor y puede traer serias consecuencias para la provincia:

  • Pérdida total de acceso al crédito internacional, lo que impide financiar obras de infraestructura, energía o desarrollo productivo.
  • Mayor desconfianza de inversores, afectando proyectos futuros y la llegada de capitales privados.
  • Riesgo de litigios internacionales, con demandas judiciales que podrían agravar aún más la situación financiera.
  • Impacto indirecto en servicios y obras públicas, al tener que destinar recursos escasos a la emergencia financiera.
  • Deterioro de la imagen institucional de la provincia, profundizando su aislamiento financiero.

Mientras tanto, La Rioja enfrenta un panorama complejo, con una deuda que no encuentra salida, negociaciones trabadas y un contexto económico que limita cualquier margen de maniobra. El default, lejos de ser un episodio aislado, se consolida como un problema estructural que condiciona el presente y el futuro de la provincia.